Ceuta S.O.S.

Varios inmigrantes en una playa en Ceuta (España).
Hace ya más de 20 días de terrible asalto a la ciudad de Ceuta. Ha sido una invasión de guerra híbrida con la total complicidad de Marruecos. Nadie, en su sano juicio, puede pensar que fue una casualidad que 80.000 personas se reunieran en la frontera de España para entrar en Ceuta. Hay que analizar la situación con la debida responsabilidad y conociendo la gravedad del suceso. El tema afecta profundamente en tres campos, el migratorio, el de la diplomacia y sobre todo el de seguridad nacional.
No olvidemos que Ceuta es frontera exterior de la Unión Europea, una ciudad española, desde hace siglos, que Marruecos reivindica políticamente, es un punto clave estratégico militar y marítimo y también punto de especial presión migratoria.
La actual crisis, sin resolver, -hay todavía, según distintas fuentes, entre 8.000 y 11.000 migrantes por el territorio ceutí- podría volver a producirse en septiembre u octubre. No es descartable. ¿Entonces cuál sería la política a practicar por parte de España? Eso se están preguntando hoy la mayoría de los españoles. No hay otra que el palo y la zanahoria. No podemos estar cediendo continuamente a las presiones del vecino del sur, ni tampoco actuar como si fuera un terrible enemigo. Pero si hay que enseñar los dientes alguna vez. Lo hicimos en el conflicto de la isla de Perejil. Y eso no indica que llevemos a nuestra flota al estrecho, pero si demostrar cierto grado de firmeza.
Que está haciendo el Gobierno de Sánchez, mientras él sigue de vacaciones en la Mareta. Nada provechoso para resolver el problema. Ir a Ceuta en una procesión interminable de ministros para ofender a los ceutíes y a su presidente Juan Vivas. Un comportamiento vergonzoso, el Gobierno ha llegado tarde, muy tarde. El presidente Juan Jesús Vivas advirtió ya antes del 30 lo que podía ocurrir. El gobierno miró para otro lado.
Ceuta non puede quedar sola ante el asalto de su frontera, que también frontera de la U.E. Ahora hay que asegurar la protección de los ciudadanos de Ceuta, proteger con todos los medios la frontera y recuperar el control del territorio devolviendo a los que deambulan por las calles y playas.
Marruecos es un socio muy importante para España, pero una frontera española no puede quedar sometida a la voluntad, capacidad o estrategia de un país tercero, sea el que sea. Necesitamos tener fronteras seguras, más tecnología, más efectivos y una planificación permanente, que nos permita responder adecuadamente a situaciones como la que estamos viviendo.
Solidaridad, por supuesto que sí, pero descontrol, de ninguna manera. El problema no se resuelve habilitando espacios provisionales de acogida. Hay que devolverlos. Hay que impedir que vuelva a suceder. Porque Ceuta no falló el día 30 de Julio. Ceuta resistió. Falló el Estado, sin ninguna duda.
Además, hay muchas preguntas que el Gobierno no ha respondido. ¿Qué información tenía antes del 30 de julio?, ¿Qué sabían nuestros servicios de inteligencia? ¿Qué comunicación mantuvo Sánchez con el gobierno marroquí? ¿Cómo no había una respuesta adecuada preparada? ¿Cuándo van a devolver a los migrantes que siguen en Ceuta?
Una frontera no puede ser desbordada cada vez que pueda interesar a alguien. Debe ser prioridad para España. Ningún país que se precie como tal puede tener sus fronteras desguarnecidas.
Ahora queda resolver la situación de las caballas en su ciudad. Volver a la seguridad y a la convivencia pacífica. No pueden las niñas seguir escondidas para evitar abusos sexuales. Es indignante. No hemos oído ninguna voz del gobierno solidarizándose con las niñas y mujeres abusadas. Ceuta debe ya recuperar la tranquilidad. Es deber de todos. Ceuta es España.
Opinión
Ceuta: fondeada, sin capacidad de gobierno y anclada en la desesperación
Antonio Felipe Rubio