Marlaska se convierte en El Galgo de Ceuta

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska
El ministro Marlaska compareció el viernes 28 de agosto en la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados, tras negarse a hacerlo en el Senado y transcurridos 29 días desde la invasión de Ceuta. Esta comparecencia ha puesto de manifiesto todas las falsedades que ha ido diciendo a lo largo del mes de agosto, pero lo que si ha quedado acreditado que se ha convertido en el “galgo de Ceuta”, tal como lo ha definido la portavoz de Interior del Grupo Popular Ana Vázquez.
Si Pedro Sánchez huyó de la indignación popular de Paiporta y se vengó de esta “afrenta” mandando a la policía antiterrorista para investigar lo ocurrido, Marlaska fue a Ceuta tras la invasión y, como Sánchez en Paiporta, fue recibido con indignación por los ceutíes. Desde dicho día no ha dejado de acusar a la extrema derecha como la causante de los abucheos al gobierno. Es el modelo sanchista, la ineficacia del gobierno se pretende tapar siempre con la “alerta antifascista” difundida hasta la saciedad por los medios gubernamentales.
Pero la realidad no ha podido ser ocultada por la “tinta de calamar” con la que Marlaska ha enfangado su intervención en el Congreso. Todos los grupos parlamentarios, incluso los más sanchistas como Bildu, el PNV y Sumar, han denunciado que no se está dando ninguna explicación verosímil de lo ocurrido y que cada vez más se está abriendo camino la idea de que concurren motivos ocultos en la defensa a ultranza de Marruecos que está haciendo el ministro y el resto del gobierno.
Marlaska ha acusado al “fascismo” de los problemas de convivencia en Ceuta, obviando que la Guardia Civil ha detenido a ciudadanos de Marruecos como autores de delitos de atentado contra agentes de la autoridad en los altercados del muelle ceutí de Alfau. Que se han aumentado desde la invasión la criminalidad y las agresiones sexuales en Ceuta. Que se produzcan cada día 150 llamadas solicitando socorro al 112. Que desde el día 30 de julio los detenidos puestos a disposición del juzgado de guardia hayan subido de una media de 10 diarios a más de 60. Que se ha emboscado a nuestros militares siendo apedreados y golpeados sin que pudieran defenderse porque el Gobierno ha prohibido que actúen.
Pero lo más indignante es que el ministro ha definido la situación de Ceuta como “cosas que pasan” y se ha negado a definir la entrada de 80.000 personas como una invasión sino que fue en simple desafío, sin aclarar de quién. “Cosas que pasan” no es que la Guardia Civil ha trasladado a Algeciras a 44 personas detenidas en Ceuta. “Cosas que pasan” no es que la policía está investigando a radicales nacionalistas marroquíes infiltrados en Ceuta que alientan la violencia a través de las redes sociales, como ha publicado el diario ABC. “Cosas que pasan” no es que la indolencia y pasividad del gobierno durante todo el mes de agosto ha sumido a Ceuta en un caos de angustia y desesperación.
Además, Marlaska, ha afirmado que no podía saberse lo que iba a ocurrir en Ceuta, a pesar de que en los días anteriores a la invasión Marruecos contuvo el intento de 2.000 personas de cruzar la frontera a través del mar, y a pesar de que el presidente Vivas intentó comunicase con Pedro Sánchez y este no le cogió el teléfono hasta pasados tres días.
Lo que no ha explicado el ministro es por qué no adoptó medidas tras los continuos avisos que iba recibiendo, por qué no le llamó la atención el intento de dos mil personas de entrar a nado a Ceuta y por qué desoyó los llamamientos a través de las redes sociales marroquíes de que se podía entrar libremente en Ceuta porque la “frontera estaba abierta”, llamamientos que señalaban el día 30 de julio, fiesta nacional de Marruecos, como el día propicio y que más de 120.000 personas manifestaron su intención de acudir a la frontera.
Es muy curioso que el Ministerio del Interior haya publicado, con grandes titulares, que desde el día 30 de julio ha detectado más de 9.600 mensajes de odio en redes sociales y fue incapaz de detectar a 80.000 personas que se disponían a cruzar la frontera a nado.
Los Ceutíes no son xenófobos ni violentos, como ha deslizado Marlaska en su comparecencia. Lo que sí están es indignados por las mentiras y la indolencia de Sánchez que ha preferido veranear que trabajar, de unos ministros que se han dedicado a pasearse sin aportar soluciones y de que se hable de menores desprotegidos olvidando a sus hijos que no pueden salir a la calle o a las mujeres que están aterrorizadas ante el aumento de agresiones sexuales, lo cual es perfectamente entendible.
Por eso más que nunca hay que llenar ,el próximo día 2 de septiembre, las plazas de nuestras ciudades llevando banderas de España y de Ceuta. Si lo hicimos el día que celebramos el Mundial de fútbol, con más motivo hay que apoyar a nuestros compatriotas, porque “Ceuta no se vende, Ceuta se defiende”.