la mirilla
Un mes de vergüenza de Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en Ceuta
Ha pasado un mes desde la “invasión” de Ceuta. Treinta días asistiendo, entre la indignación y el bochorno, a la mediocridad con la que Pedro Sánchez y sus ministros han gestionado una crisis que afecta de lleno a la soberanía nacional.
Un mes después, todo sigue fuera de control. También la paciencia de los ceutíes.
El sanchismo ha mostrado al mundo su incompetencia. Los muros ideológicos, los argumentarios y las campañas de propaganda pueden servir para tapar durante unas horas un escándalo político. No para resolver problemas reales. Y mucho menos para defender una frontera.
En esta ocasión tampoco ha funcionado la maquinaria de La Moncloa. Resulta imposible presentar como un éxito lo que los ciudadanos contemplan cada día con sus propios ojos: caos, inseguridad, improvisación y un Gobierno desbordado que suplica ahora la ayuda de Marruecos para recuperar una normalidad que fue incapaz de proteger.
Lo más grave es que ya sabemos que el Gobierno recibió avisos por distintos canales sobre lo que podía suceder. Conocía el riesgo. Tenía información. Pese a ello, no adoptó las medidas necesarias para evitar el ataque a nuestra frontera. Después llegaron las excusas, las contradicciones entre ministros y la habitual búsqueda de culpables lejos de La Moncloa.
Pedro Sánchez continúa formalmente en el cargo, pero parece haber dimitido de sus responsabilidades. Se esconde, deja pasar los días y confía en que el cansancio termine apagando la indignación. Su agonía política comienza a resultar demasiado costosa para España.
Los ceutíes se sienten abandonados. Y tienen motivos. Encima, algunos oráculos socialistas se permiten insultarlos mientras balbucean excusas para justificar lo injustificable. Ni una palabra de autocrítica. Ni una dimisión. Ni una solución.
Ha pasado un mes. Ceuta sigue sumida en el caos y el Gobierno continúa perdido. España contempla avergonzada cómo quienes debían defenderla solo saben defenderse a sí mismos.
A.M. BEAUMONT