Sánchez ordena a su sicario Puente reventar a Vivas

El presidente Pedro Sánchez y el ministro Óscar PuenteJesus Hellin/STUDIO MEDIA 19

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El Gobierno de Pedro Sánchez, achicharrado por su propia ineptitud en la crisis de Ceuta, ha decidido volver a la carga contra Juan Jesús Vivas. Desprecia otra vez la lealtad institucional. Cuesta trabajo entender que la incapacidad sanchista lleve a convertir Ceuta en una ciudad marroquinizada.

La estrategia no sorprende. Cuando La Moncloa es incapaz de resolver un problema, necesita encontrar cuanto antes a alguien sobre quien descargar su responsabilidad. Ahora, aprovecha la polémica sobre los sitios para alojar a los inmigrantes, para romper con el presidente de Ceuta, con el ministro Óscar Puente como emisario asumiendo el control de parte del suelo portuario, para destinarlo a la atención de quienes entraron ilegalmente hace más de un mes.

Resulta que el culpable es Vivas. No Marruecos, que permitió el paso de miles de personas. Tampoco el Ministerio del Interior, pese a las contradicciones de Fernando Grande-Marlaska. Ni el Gobierno, que recibió avisos, reaccionó tarde y con su incapacidad, en vez de devolver la normalidad a la ciudad, la está cinvirtiendo en un CETI permanente. Pues si, frótense los ojos: el señalado es el presidente ceutí.

El Gobierno pretende convertir a quien pidió ayuda en responsable de que la ayuda no llegara. Es una maniobra tan burda como injusta. Vivas alertó, reclamó medios y ha alzado la voz ante el abandono de sus vecinos. Su obligación es defender a su ciudad. La de Sánchez, proteger la soberanía española y garantizar la seguridad de sus ciudadanos. Uno hace su trabajo. El otro sigue buscando excusas.

La Moncloa no perdona que el presidente ceutí haya roto el relato oficial. Se haya convertido en un herore en Ceuta y en el resto de España. Tampoco que haya contado el desamparo vivido durante estas semanas. Vivas se ha convertido en un testigo incómodo porque conoce lo sucedido y no está dispuesto a asumir culpas ajenas para salvar al Gobierno.

Atacarle sirve además para evitar la pregunta esencial: ¿por qué Sánchez continúa empeñado en exculpar a Marruecos mientras responsabiliza a las instituciones españolas que sufren las consecuencias de su actuación?

Primero minimizaron la crisis. Después han ido cambiando de versión. Más tarde se pelearon públicamente sus ministros. Y ahora disparan contra Vivas. Es el manual de siempre: propaganda, confusión y búsqueda de un enemigo al que señalar. El mentiroso relato monclovita.

Pero Ceuta no necesita más campañas de La Moncloa. Pide seguridad, soluciones y un Gobierno que asuma sus responsabilidades. Sánchez no logra apagar el incendio y ha optado por atacar al bombero.

A.M. BEAUMONT