enfoques del director
Sánchez más kamikaze que nunca: ata su futuro al imputado Zapatero y, sin pudor, le usará en campaña
Sin vergüenza, Sánchez ha emprendido una huida hacia adelante que probablemente le lleve a un precipicio, sí, pero que denota cómo va a intentarlo todo y cómo se va a parar ante nada para lograr su objetivo de permanecer en La Moncloa 4 años más. Este miércoles en la entrevista-masaje en TVE, el amo de TVE, Sánchez, ha defendido a Zapatero sin pudor alguno e incluso ha ido más allá: le va a llevar a hacer la campaña electoral, le va a pasear por los mítines.
A un imputado al que el juez Calama de la Audiencia Nacional sitúa en la cúspide de una trama de tráfico de influencias, organización criminal y blanqueo vinculada al rescate de Plus Ultra y a fondos opacos, a un tipo que atesoraba joyas de origen no justificado tasadas en más de 1,3 millones de euros, a ese Zapatero, Sánchez no solo es que lo defienda, es que lo pone de ejemplo y lo va a llevar a la campaña electoral. ¡Tremendo!
A ojos de cualquier demócrata esto es aberrante. Deja a la altura del betún a Sánchez, por supuesto, pero también habla muy mal de los militantes del PSOE, capaces de aplaudir a un imputado por graves delitos. Prefieren creer a Sánchez y su cantinela de que los jueces fachas le persiguen con el objetivo de derrocar a un Gobierno progresista y poner otro reaccionario. Pero eso él no lo va a permitir, claro, porque es tan demócrata que no puede consentir que el PP y VOX ganen las elecciones y gobiernen España.
Este miércoles en el Congreso también ha vuelto a insistir en ese deje totalitario. “Habrá gente que nos escuche y diga que es normal en democracia que haya alternancia”. Habrá gente, dice, quizás incluso pueda haber alguien que piense que la alternancia política es buena y necesaria. Pero, añade, la presencia de VOX lo que hace es “abrir las puertas a una involución en todos los ámbitos”. Más claro, agua. Eso de votar mal él no lo va a permitir. No podremos decir luego que no estábamos avisados. Algo trama, es capaz de todo y su intención no es ni remotamente tirar la toalla.
Ata su suerte a un expresidente investigado, niega la legitimidad de una alternativa electoral y convierte TVE y el hemiciclo en altavoz de su relato. Quien avisa no es traidor. El kamikaze no se apeará.