la mirilla
Sánchez, mentiroso sin límites

Al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, le toca un buen trago este jueves
Pedro Sánchez ya no cuenta mentiras. Es una mentira con piernas. Las utiliza, las cambia y las sustituye según las va necesitando. Si una versión se cae por la mañana, La Moncloa fabrica otra antes del informativo de la noche. Y aquí no ha pasado nada.
Con Ceuta ha quedado meridiano. Lo ha vuelto hacer. Aseguró solemnemente en el Congreso que ninguno de los informes recibidos permitió anticipar lo ocurrido. Después se desclasificaron los papeles. Y los documentos demostraron que el CNI había avisado con enorme precisión de convocatorias para una entrada masiva y que esas comunicaciones llegaron a la Delegación del Gobierno y a la Guardia Civil. Incluso fueron trasladadas a los servicios secretos marroquíes.
Se le pilló mintiendo. ¿Y qué ha hecho Sánchez? Lo de siempre. Menospreciar los avisos. Resulta que ya no eran avisos, sino mensajes ambiguos. Que no siguieron el conducto adecuado. Que llegaron a cargos menores. El culpable resulta ser quien advirtió, nunca quien recibió la advertencia y no reaccionó.
La verdad carece de importancia para el sanchismo. Lo esencial es el relato. Si el de hoy no resiste hasta mañana, se inventa otro. Para eso está la formidable maquinaria de imaginación de La Moncloa y su cofradía mediática, siempre dispuesta a defender lo indefendible con la disciplina de quien espera la consigna. ¿Se acuerdan del “No queremos un Gobierno que nos mienta mantra de la izquierda tras el 11-M?
Pues ahora esos mismos defienden cualquier cosa. Hasta que el Ministerio del Interior elabore fichas de periodistas y tertulianos clasificándolos por sus posiciones políticas. Pelillos a la mar. Marlaska niega que sea una “lista negra” y asunto resuelto. El Gobierno que presume de defender la libertad de prensa se dedica a catalogar a quienes ejercen la crítica.
Y, por si faltaba algo, Sánchez anuncia en televisión que Zapatero participará en la campaña socialista. Las joyas de la emperatriz y las declaraciones judiciales sobre la millonaria comisión vinculada al rescate de Plus Ultra no parecen aconsejar prudencia. Al contrario. Lo van a exhibir en los mítines.
Es la soberbia de un poder que ya ni siquiera intenta parecer decente. Sánchez no rectifica cuando le descubren mintiendo. Sencillamente, ordena fabricar la siguiente mentira. Y sus fans, aliados y seguidores, a seguir tragando.
A.M. BEAUMONT