Ayuso no se olvidó de Ceuta

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas; el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz AyusoJesus Hellin 2022

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Isabel Díaz Ayuso ha pronunciado un discurso sólido en el Debate sobre el Estado de la Región este jueves. Ha hecho balance, anunciado medidas de mucho calado y ha trazado el Madrid de los próximos años. Pero hubo más. Algo que merece ser destacado: no quiso esquivar a Ceuta.

Podía haberse limitado a hablar de Metro, vivienda, sanidad, educación o natalidad. Tenía argumentos suficientes para hacerlo. Su gestión le sobra. Sin embargo, quiso recordar desde la tribuna de la Asamblea que Madrid no es una isla y que cuanto sucede en cualquier rincón de España también concierne a los madrileños.

Además, sus guiños a Ceuta no han sido de cortesía. Han sido mensajes políticos de enorme carga. Ayuso ha hablado de la crisis provocada por la entrada masiva que desbordó la ciudad, también, del abandono sufrido por los ceutíes y, con gran énfasis, de las inquietantes cesiones de Pedro Sánchez ante Marruecos. Y señaló la pregunta que el presidente del Gobierno continúa sin responder hoy y que se hacen la mayoría de ciudadanos: ¿por qué protege antes a Rabat que a los españoles?

Mientras La Moncloa cambia de versión una y otra vez, miente, desacredita los avisos del CNI y trata de convertir sus propias responsabilidades en un problema de comunicación, Ayuso llamó a las cosas por su nombre. No se escondió eufemismos ni rebajó la gravedad de lo sucedido y de la gestión gubernamental posterior. Eso también explica la fortaleza de su discurso. Ayuso no habla nunca únicamente como presidenta de Madrid. Habla como una dirigente nacional del PP consciente de que la defensa de España no termina en los límites de la comunidad que preside.

Ceuta necesita escuchar palabras de respaldo después de tantas semanas de silencio, desprecio y propaganda. Este jueves las escuchó en la Asamblea de Madrid. A cientos de kilómetros, Ayuso estuvo más cerca de los ceutíes que Sánchez durante sus veintiséis días de vacaciones en La Mareta. A.M. BEAUMONT