Sánchez se va a la ONU con Ceuta como modelo

El presidente del Gobierno, Pedro SánchezFrancisco J. Olmo

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La ONU sufre una profunda crisis de credibilidad. Conflictos que ni mira, resoluciones que nadie cumple, organismos muy criticados por su ideologización y una sensación de inutilidad que cada vez es mayor. Vamos, el escenario hecho a medida de Pedro Sánchez.

El presidente se marcha esta semana a Nueva York. Va dispuesto a presentar su modelo migratorio ante el mundo. Sí, su modelo. Y, ni corto ni perezoso, va a hacerlo mientras Ceuta soporta las consecuencias de la mayor crisis migratoria que ha vivido España.

Hay que reconocerle desparpajo. O admitir que vive en una realidad paralela.

Casi cien mil inmigrantes llegaron a territorio español después de que Marruecos dejara de vigilar la frontera. Más de un centenar de personas perdieron la vida. Miles siguen atrapadas en una ciudad desbordada. Los ceutíes llevan semanas padeciendo inseguridad, miedo, caos y abandono. El Gobierno no supo reaccionar. Luego ha ido improvisando alojamientos y medidas que no han servido para nada. Sus ministros se han enfrentado. Y el presidente culpa a todos menos a sí mismo.

Pese a todo, Sánchez cree tener un modelo que exportar.

Además, desde Nueva York podrá explicar mejor lo que hace y ofrecer su versión de lo ocurrido. Eso dicen desde La Moncloa. Es decir, necesita cruzar el Atlántico para contar lo que no ha sabido explicar en España. Ni en el Congreso. Ni a los ceutíes. Ni, desde luego, al presidente de la ciudad.

Es la política favorita del sanchismo: cuando la realidad es incómoda, se cambia el escenario. Ceuta muestra su fracaso, Nueva York servirá para fabricar el relato. A miles de kilómetros de la realidad, de las playas abarrotadas, de los centros improvisados y de una población desesperada, quizá sea más fácil.

Sánchez llenará sus discursos de derechos humanos, solidaridad y migración ordenada. Todo muy solemne. Las mismas palabras que su Gobierno no ha sabido convertir en soluciones.

En realidad, el presidente no viaja a Naciones Unidas para explicar su modelo migratorio. Se va hasta allí para esconder su inutilidad tras un atril internacional.

Pedro Sánchez dando lecciones en Nueva York y Ceuta pagando la factura. Ese es su verdadero modelo.

A. M. BEAUMONT