enfoques del director
Michelle Obama 'mata' a Zapatero: también recibió joyas del Rey saudí pero actuó de otra manera

Michelle Obama deja en evidencia la explicación de José Luis Rodríguez Zapatero sobre sus joyas.
Hay regalos que miden a un gobernante mejor que un discurso. La exclusiva que publicamos en Esdiario demuestra que el rey Abdalá bin Abdulaziz entregó a Michelle Obama, el 3 de junio de 2009, un conjunto de rubíes y diamantes —collar, pulsera, anillo y pendientes— tasado entonces en 132.000 dólares, unos 93.500 euros. Estados Unidos lo registró, lo valoró y lo incorporó al patrimonio público. No hubo caja fuerte particular ni interpretación creativa del protocolo. Por supuesto, no lo consideró un regalo personal sino lo que era, un regalo a la primera dama de los Estados Unidos, al cargo que desempeñaba.
Dos años antes, según la versión que ahora sostiene José Luis Rodríguez Zapatero ante el juez Calama, el mismo monarca le habría obsequiado en La Moncloa tres juegos de cuatro piezas: rubíes, esmeraldas y zafiros, todos con diamantes y oro blanco. Ansorena sitúa el lote de rubíes en 313.500 euros y el conjunto en más de 1,3 millones. Esas doce joyas no figuran en el inventario de más de 500 presentes que el expresidente sí entregó al Estado. Sí aparecen, en cambio, dos relojes de sobremesa que Abdalá le dio el mismo 19 de junio de 2007. La diferencia no está en Riad. Está en Ferraz.
Washington aplicó una regla simple: el regalo de un gobierno extranjero que supera el umbral legal no es un souvenir íntimo. Es un bien institucional. El conjunto de Michelle Obama quedó fichado, fotografiado y bajo custodia federal. El de Zapatero permaneció en su patrimonio privado hasta que la UCO lo halló. La defensa insiste en que fue una atención “estrictamente personal”, aceptada por deferencia. Gestha pregunta lo obvio: por qué unas piezas recibidas siendo presidente acabaron en una caja particular.
El contraste es brutal porque el donante es el mismo y las piezas, sorprendentemente parecidas. Una primera dama no convirtió el gesto saudí en patrimonio familiar. Un presidente español sí. Mientras Zapatero pide ahora a la Corte Real una confirmación que no consta en el inventario público, el expediente estadounidense ya está cerrado desde 2009. No hace falta más metáfora. Michelle Obama no “mata” a Zapatero con un titular: lo deja expuesto con un trámite. Registrar, tasar y entregar. Una es honrada, el otro un presunto evasor fiscal que birló unas joyas al Estado. Lo demás es literatura de despacho.
Opinión
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Benjamín López