El ático y los nietos o como dar un Golpe de Estado

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
Si hubiera que definir al régimen sanchista en función de lo acontecido estos últimos ocho años sin duda alguna la gran mayoría de españoles incluirían en su descripción los sustantivos mentira, corrupción, traición e incompetencia. Cierto es que durante un tiempo a Pedro Sánchez le sirvió vestir la “negra capa del progresismo de salón” para engañar a una parte no despreciable de la ciudadanía, lo cual unido a su innata predisposición a pactar con el mismísimo diablo fue cóctel suficientemente fuerte como para lograr mantenerse en el poder. Sin embargo, este descenso a los infiernos de la indecencia obligó al psicópata monclovita no solo a ceder sumisamente ante las exigencias de los enemigos de España, sino también a mostrar sus carencias personales.
Así, la negra capa progresista de P. Sánchez se fue paulatinamente rompiendo por las costuras hasta dejar al descubierto sus miserias morales, de tal forma que sobre el fino lienzo de la verdad se fue dibujando el desfigurado rostro de la maldad. En consecuencia, P. Sánchez no solo fue perdiendo progresivamente el apoyo de un número cada vez mayor de ciudadanos, sino que también dejó de gozar de una mayoría parlamentaria, a pesar de lo cual continuó aferrado al poder, sin dar la voz al pueblo español para que éste, como sujeto soberano que es, esté en disposición de decidir quién a de dirigir los destinos de la nación española durante los próximos años.
Sin embargo, su indecente forma de proceder cuando Ceuta era invadida por una marabunta procedente de Marruecos bajo los auspicios de la monarquía alauita ha supuesto un punto de inflexión que ha venido a marcar el definitivo declive del psicópata monclovita. Así, en el preciso momento en que el Estado como tal dejó de existir por la demencial parálisis del Gobierno socialcomunista, surgió la nación, para elevar al cielo, como si de una plegaria se tratara, un estruendoso grito de guerra en defensa de la españolidad de esa pequeña ciudad que había sido abandonada a su suerte en medio de la barbarie extranjera.
Fue a partir de ese momento cuando P. Sánchez, consciente del desprecio que hacia su persona sentía una mayoría de españoles, decidió desplegar una vez más su perverso arsenal de artimañas con la intención de laminar a la oposición y destruir la democracia.
Así, debido a su conversión en la némesis por excelencia de P. Sánchez, las cloacas del PSOE iniciaron una nueva operación de acoso y derribo contra Isabel Díaz Ayuso, esta vez con la excusa de un ático comprado por la empresa pública Planifica Madrid. El ático en cuestión fue adquirido para ser utilizado de forma temporal como despacho presidencial durante las obras de reforma de la Real Casa de Correos, actual sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Retorciendo los hechos, todos los lacayos del régimen sanchista, incluyendo a los miembros del gabinete ministerial y a los medios de opinión sincronizada, se lanzaron a la yugular de la musa de los Madriles, acusándola de querer utilizar el ático como vivienda personal.
Frente a tanta manipulación informativa Isabel D. Ayuso ha negado la mayor de manera convincente en repetidas ocasiones, llegando incluso al punto de comprometerse a dimitir si se encontraba un solo indicio de que efectivamente el ático se había adquirido para que fuera su lugar de residencia.
Además, para demostrar su falta de interés personal, la presidenta madrileña ha decidido poner en venta el inmueble y utilizar el dinero obtenido en la reconstrucción de los 17 municipios de la Sierra Oeste de Madrid afectados por los incendios. A pesar de todo ello la jauría socialcomunista no ha dejado de agitar la máquina del fango, si bien se han mostrado incapaces de aportar prueba alguna de la veracidad de sus acusaciones.
Pero ya que hablamos de viviendas de titularidad pública, nos encontramos con que 12 de los 22 ministros del Gobierno de P. Sánchez residen en viviendas oficiales, oscilando sus dimensiones entre los 143 metros del inmueble utilizado por el confiscador ministro de Hacienda, Arcadi España, y los 443 metros de la residencia usada por la inefable ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, todo lo cual viene a demostrar que la campaña gubernamental contra Isabel D. Ayuso no procede del celo por velar por la correcta utilización de los recursos públicos, sino que más bien obedece a un nuevo intento de destruir a la presidenta de Madrid personal y políticamente, algo para lo que los voceros del régimen sanchista, debido a su notables carencias cognitivo-conductuales, no parecen estar suficientemente cualificados.
Mucho más grave por afectar al normal funcionamiento de la democracia resulta todo el entuerto derivado de la llamada “Ley de nietos”, ya que, tras su ilegal modificación ad hoc por parte del Ministerio de Justicia, su aplicación supondría que hasta 2,5 millones de supuestos españoles residentes en el extranjero podrían nacionalizarse y votar en las próximas elecciones, todo lo cual evidentemente obedece a la acuciante necesidad que tiene P. Sánchez de encontrar nuevos votantes para seguir en el poder.
De hecho, el Tribunal Supremo (TS) emitió un auto en el que suspendía cautelarmente la aplicación de dicha ley al considerar que actualmente no se está verificando con el necesario rigor la condición de descendiente de un exiliado político de los solicitantes, tal y como exigía la ley aprobada en el Congreso de los Diputados. En consecuencia, el TS entiende que la ejecución indebida de la Ley de nietos provocaría un incremento ilegal e injustificado del censo electoral, condicionándose así de manera irreversible el normal desarrollo del proceso electoral. Como obviamente a los socialistas les va en este envite su supervivencia en el poder, el Gobierno ha recurrido a la Abogacía del Estado para enmendar la plana al propio TS, de tal forma que tan alta institución se ha visto obligada a declarar de manera absolutamente capciosa que “no existe un riesgo real de alteración electoral”, lo cual no solo es esperpéntico, sino que también resulta dramático por conllevar un absoluto desprecio a la verdad.
Sin embargo, no acaba aquí el ataque a la resolución del TS, ya que Sumar -ese partido apéndice del PSOE que por no tener no tiene ni programa político al que agarrarse- ha presentado una enmienda para ajustar la Ley de nietos a la delictiva modificación introducida por Sofía Puente cuando era directora general de Seguridad Jurídica y Fe Pública, lo cual evidencia que los comunistas han entrado en una fase en la que los ideales importan poco cuando lo que está en juego es su privilegiada situación.
Pues bien, mientras P. Sánchez y su secta de tarados andan liados intentando dar un Golpe de Estado a través de una obscena manipulación del censo electoral, resulta que Ceuta sigue invadida, ante la pasividad del Gobierno, por más de 15.000 africanos, los cuales tan solo en el mes de agosto han provocado un aumento de la delincuencia del 60%, viniendo todo ello a poner de manifiesto lo muy interesado que está nuestro perturbado presidente en resolver su futuro político y lo poco que le importan los problemas de la ciudadanía.
Hace tiempo que la vida me enseñó que el karma efectivamente existe, pero no como una fuerza cósmica independiente y ajena a la conducta humana, sino más bien como una cadena causal, en la que cada acto que realizamos tiene su correspondiente consecuencia, acabando finalmente todo ello por repercutirnos positiva o negativamente en función de la cualidad de la actuación y el carácter del efecto. Por lo tanto, desde esta perspectiva, solo cabe concluir señalando que el futuro de P. Sánchez, después de los innumerables tormentos que sus maldades han provocado, resulta a todas luces aterrador.