ESdiario

enfoques del director

Sánchez entra en pánico con la acampada de Sol: sus socios le apuñalan y se juega las elecciones

Podemos y Sumar han encontrado en esta movilización una oportunidad para recuperar el espacio político que el PSOE les ha arrebatado y ahora exigen a Moncloa medidas de máximos mientras Yolanda Díaz llama a protestar contra el Gobierno del que forma parte.

Podemos y Sumar han encontrado en esta movilización una oportunidad para recuperar el espacio político que el PSOE les ha arrebatado y ahora exigen a Moncloa medidas de máximos mientras Yolanda Díaz llama a protestar contra el Gobierno del que forma parte.

Creado:

Actualizado:

La acampada de la Puerta del Sol ha hecho saltar todas las alarmas en Moncloa. Y no tanto por las tiendas de campaña como por quienes han decidido utilizarlas para ajustar cuentas con Pedro Sánchez. Sus socios necesitan desesperadamente recuperar el espacio político que el presidente les ha ido devorando. La Sociométrica publicada por El Español lo refleja con crudeza: Sumar quedaría reducido a cinco diputados. Y han encontrado un filón, o al menos un clavo ardiendo al que agarrarse: el desahucio de Maricarmen.

Con esa excusa, los acampados reclaman contratos de alquiler indefinidos, congelación de rentas y una moratoria de desahucios. Un catálogo de medidas populistas que puede terminar dañando todavía más un mercado de la vivienda deterioradísimo, mucho peor que hace ocho años pese a todas las leyes, anuncios y promesas del Gobierno.

Sánchez no tenía ninguna intención de abrir ahora este melón. Pero la presión de la calle y, sobre todo, la rebelión de sus socios le ha obligado a reaccionar. De repente, Moncloa trabaja “contrarreloj”. Hasta Yolanda Díaz, vicepresidenta del Gobierno, llama a movilizarse contra el propio Gobierno del que forma parte. El esperpento es difícil de superar.

Ahora Sánchez pretende cuadrar el círculo: aprobar un decreto capaz de contentar a una izquierda que reclama medidas extremas y, al mismo tiempo, conseguir los votos de Junts, un partido de derechas imprescindible para sostener su mayoría parlamentaria. Parece una misión imposible.

Y esta vez hay mucho más en juego que otro revolcón parlamentario. Si el decreto fracasa, la legislatura puede quedar definitivamente herida de muerte. Podemos y el resto de la izquierda tendrán que demostrar si sus amenazas sirven para algo. Y ese algo podría terminar siendo romper definitivamente con Sánchez.

El presidente lo sabe. Sus socios necesitan sobrevivir electoralmente y han descubierto en la vivienda un arma para marcar distancias. Por eso Sánchez corre ahora “contrarreloj”: porque no se juega sólo un decreto. Se juega la legislatura y, probablemente, sus próximas elecciones.

tracking