Una huelga contra la oposición a medida de Sánchez

La secretaria general del PSOE-A, María Jesús Montero
Los sindicatos de clase anuncian huelga general. Por la vivienda, dicen. Y María Jesús Montero destapa que se convoca “contra la oposición”. La socialista, cuando se pone a hablar, no tiene límites.
El Gobierno lleva más de ocho años en La Moncloa, pero quienes deben responder por lo ocurrido son los que no gobiernan, es decir, la “malvada” oposición.
La dirigente socialista considera “lógico” que UGT y Comisiones Obreras recurran a la huelga tras el rechazo de los decretos de vivienda. Después balbucea que ella no ha dicho que la apoye. En fin. Ha justificado su convocatoria y apuntado con su dedo contra quién se dirige. Solo le ha faltado repartir las pancartas.
Motivos para protestar hay muchos. Jóvenes que siguen viviendo con sus padres porque no pueden pagar un alquiler y, menos aún, acceder a una hipoteca. Familias que hacen cuentas y no llegan. Trabajadores cuyo sueldo se queda en la casa antes de poder llenar la nevera. Su malestar merece mucho respeto. Precisamente por eso es tan indecente intentar convertirlo en un acto de campaña de Pedro Sánchez.
Porque la crisis de la vivienda no llegó de sopetón el viernes, cuando el Congreso rechazó dos decretos. Ni puede reducirse a aquella votación. Detrás hay años de promesas, brindis al sol, anuncios y políticas cuyos fracasos están a la vista. Sánchez tendrá que explicar qué ha hecho durante todo ese tiempo. Y los sindicatos, por qué su exigencia de responsabilidades parece detenerse en la puerta de La Moncloa.
La oposición debe responder por sus votos. Por supuesto. Defenderlos ante los ciudadanos y explicar qué soluciones propone. Pero votar contra un decreto del Gobierno forma parte de la democracia parlamentaria. No convierte al diputado en responsable de todo lo que ese Gobierno ha sido incapaz de resolver.
Montero ha dejado al descubierto la operación: recoger la indignación de la calle, quitarle al presidente cualquier responsabilidad y dirigirla contra sus adversarios.
Los trabajadores pondrán la protesta. Sánchez busca llevarse los votos. Hasta la huelga general quieren hacerle a medida.
A.M. BEAUMONT