El mayor escándalo de Sánchez: las cloacas del PSOE quisieron matar a la jueza Biedma

Santiago Pedraz y Leire Díez
Hay escándalos que deberían ocupar todas las portadas y otros que se fabrican para taparlos. El informe de la UCO entregado al juez Santiago Pedraz —32 páginas fechadas el 6 de octubre— acredita que la trama vinculada a Leire Díez contactó con el clan de los Rocho, de Badajoz, para actuar contra la jueza Beatriz Biedma, instructora del caso del hermano del presidente. Según la declaración de Cintia Rocho, el exmagistrado Luis José Sáenz de Tejada le transmitió que Biedma “era un puto grano en el culo y que había que eliminarla”, y añadió que “a palos aprende el burro”. La Guardia Civil sitúa esas expresiones en el terreno del daño físico. No era un simple susto: miembros del clan interpretaron “eliminar” como matarla. La anotación en la agenda de Díez —“Jueza Badajoz. La celsa. Heroína & Gitano”— y la nota en el móvil de Javier Pérez Dolset —“Jueza del hermano, choriza sin igual”— dibujan el objetivo.
Este jueves Biedma declara ante Pedraz como perjudicada. Lleva testimonio y pruebas: seguimientos a ella, a sus hijas y a su marido, datos personales entregados a los narcos y el material que la UCO ya ha incorporado. Pedraz la admitió al menos por un delito de calumnias, sin perjuicio de lo que resulte. Mientras tanto, el relato prefabricado por el sanchismo y la izquierda radical sobre una anciana fallecida y los desahucios ocupa el espacio que este caso reclama. Ese relato no debería competir ni con el abandono de Ceuta tras su invasión ni con el triste deceso de Maricarmen a los 87 años.
El auto de Pedraz es inequívoco: Santos Cerdán, como secretario de Organización, “habría puesto a disposición de la estructura criminal la propia estructura del partido”, que sufragó costes, aportó personal, dependencias y logística. La cloaca no estaba financiada por el PSOE: era el PSOE. Díez dejó escrito que su prioridad era “el presidente”. El único beneficiario de apartar a la jueza que investigaba a David Sánchez era, y es, Pedro Sánchez, además de su hermano. Es imposible que el jefe de todo no supiera de su existencia. Esto no es fontanería: es una mafia. Y en democracia, pretender eliminar a una jueza para proteger al hermano del presidente es un escándalo de una magnitud pocas veces vista.