Los jueces destrozan a Sánchez en plena campaña: dos decisiones sobre Zapatero y Ceuta le hunden
Pedro Sánchez puede seguir bailando, polarizando, crispando y agitando el espantajo de Vox y la “extrema derecha” todo lo que quiera. La realidad, sin embargo, se abre paso con la fuerza de los hechos y las resoluciones judiciales. Y en su caso la realidad se llama corrupción, mentiras y gestión desastrosa. Este martes los jueces han dado dos mazazos que lo dejan en evidencia en plena precampaña.
El primero lo ha propinado el juez José Luis Calama de la Audiencia Nacional al rechazar la comisión rogatoria que pedía la defensa de José Luis Rodríguez Zapatero a Arabia Saudí. El expresidente sostiene que las joyas de rubíes, esmeraldas y zafiros —tasadas en más de 1,3 millones de euros— halladas en la caja fuerte de su despacho fueron un “obsequio personal” del rey Abdalá durante la visita de 2007. Calama no se lo cree: la versión “carece de cualquier elemento objetivo de corroboración”, la cooperación internacional no sirve para fabricar pruebas desde cero y otros regalos de aquella visita sí acabaron en Patrimonio del Estado. Anticorrupción ya apunta a posible malversación por no haberlos entregado. El mentor político de Sánchez queda señalado por ocultar bienes de lujo mientras el Gobierno predica ética y regeneración.
El segundo golpe llega de la jueza María Tardón, también en la Audiencia Nacional. Ha dado quince días al Gobierno para desclasificar documentos e informes del CNI sobre la entrada masiva irregular en Ceuta de los días 30 y 31 de julio. Quiere saber qué autoridades conocían la convocatoria, qué decisiones se tomaron o se dejaron de tomar y cuál fue el papel de Marruecos. La magistrada subraya que se investiga un posible “ataque a la seguridad del Estado”. Sánchez ha ido modulando el relato: de “violación de la integridad territorial” a minimizar alertas previas y defender que “nadie podía anticiparlo”. La juez exige la documentación que desmonte o confirme esas versiones.
Dos resoluciones el mismo día. Una sobre el pasado de su mentor, otra sobre la gestión de una crisis que desbordó Ceuta. Frente al ruido de la campaña y el miedo fabricado a la extrema derecha, los jueces recuerdan lo esencial: la corrupción y las patrañas no se disimulan con eslóganes. La realidad judicial sigue machacando a Sánchez.