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La superioridad moral de Puente no frena trenes

El ministro Óscar Puente durante un mitin del PSOERUBEN ORTEGA

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Otra catástrofe ferroviaria. De nuevo, una mañana de angustia. Otra vez familias buscando noticias de quienes salieron de casa para hacer un viaje y encontraron una tragedia. El choque entre dos trenes de alta velocidad en Urda golpea a un país que merece explicaciones. Y responsables que respondan.

En los primeros minutos posteriores al siniestro, Óscar Puente publicaba en X un comentario sobre Lula: “La superioridad moral de la izquierda”. No sé qué sabía entonces del accidente. Pero sí lo que escribía el ministro de Transportes. Tremendo.

Porque esa superioridad es muy sencilla de proclamar desde un móvil, pero debería acreditarse con su gestión. Vigilando. Exigiendo resultados. Un ministerio no es un ring contra el PP. El ministro cobra para que funcionen los servicios que tiene encomendados. La propaganda partidista no cabe. La seguridad ferroviaria exige mucha dedicación todos los días.

Lógicamente, habrá que investigar hasta el último detalle. Saber qué ocurrió, qué sistemas actuaron y cuáles fallaron. Respetar ese trabajo es imprescindible. Utilizarlo como un burladero para esquivar cualquier exigencia política sería una burla.

Las responsabilidades técnicas deben esclarecerse. Las políticas existen. Y llegan hasta Pedro Sánchez.

Fue él quien eligió a José Luis Ábalos. Más preocupado por la corrupción que por los trenes. Fue él quien eligió después a Óscar Puente. Ambos llegaron a Transportes por decisión del presidente. Sánchez no puede presentar los nombramientos como prueba de su autoridad y tratar sus consecuencias como asuntos ajenos.

Gobernar consiste en escoger equipos, fijar prioridades y exigir cuentas. Cuando llegan las inauguraciones, el presidente se coloca en la fotografía. Cuando llega una catástrofe, debe encontrar también su lugar ante las preguntas.

Las víctimas merecen asistencia, verdad y respeto. Los ciudadanos necesitan recuperar la confianza. Eso requiere información comprobable, decisiones y una rendición de cuentas que no termine en otro intercambio de reproches parlamentarios para tapar la incapacidad de la gestión del Gobierno.

Puente presume de superioridad moral. Sánchez tendrá que responder por la capacidad, suya y de sus ministros. La primera obligación era gestionar. Los tuits, en cualquier caso, para su tiempo libre.

A. M. BEAUMONT