El culpable es Sánchez, no Puente: cuatro razones que hunden al líder del PSOE

Óscar Puente no es el origen del desastre ferroviario español. Es un peón, un cómplice útil y, sobre todo, una herramienta al servicio de quien maneja los hilos desde Moncloa. El verdadero responsable no es el titular de Transportes, sino Pedro Sánchez. Su legado ha convertido lo que hace una década era la red de alta velocidad más puntera del mundo en un motivo de vergüenza ajena.
Primero, porque se empeñó en gobernar tras perder las elecciones, tejiendo pactos antinatura que priorizaron la supervivencia política sobre la gobernabilidad y la inversión pública. Esa decisión fundacional ha marcado toda la legislatura.
Segundo, porque no ha logrado aprobar unos Presupuestos Generales del Estado en todo el mandato ni siquiera ha presentado proyecto para el ejercicio siguiente. Gobernar sin la principal herramienta económica del Estado complica planificar inversiones y mantener infraestructuras. No es la causa principal del insuficiente gasto en conservación de las vías de alta velocidad, pero no ayuda en absoluto.
Tercera razón, y la más trágica: esa falta de mantenimiento y de rigor en la gestión ha contribuido a convertir a Sánchez en responsable político de las tragedias de Adamuz y Urda, con más de cien muertos entre ambas. En Adamuz, una rotura en la vía no detectada a tiempo; en Urda, el fallo en cascada de los sistemas de seguridad tras la caída del LZB y una orden errónea desde el centro de control de Adif. Accidentes que no deberían haber ocurrido en una red que se presentaba como referencia mundial.
Cuarto motivo: la corrupción que ha rodeado al Ministerio de Transportes, con José Luis Ábalos ya condenado y en prisión, y que ha calado en Adif, con su expresidenta imputada. Es razonable pensar que se ha dedicado más a colocar, a gestionar favores y a saquear lo público que a servir a los españoles y a garantizar la seguridad. Lo mismo Puente, que entre tuit y tuit apenas encuentra tiempo para Adif, Renfe o los trenes.
El resultado es un desastre total. Que dimita Puente es urgente, pero solo es una meta volante. El que tiene que marcharse es Sánchez y el resto de sanchistas.