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Los escuderos podridos de Sánchez

El presidente Pedro Sánchez y el ministro de Transportes, Óscar Puente

El presidente Pedro Sánchez y el ministro de Transportes, Óscar PuenteEuropa Press

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Ábalos, en prisión. Zapatero, enredado en explicaciones sobre sus joyas. Puente, políticamente hundido tras dos tragedias ferroviarias que suman 115 muertos.

Los tres hombres que han sido el escudo más poderoso de Pedro Sánchez se han convertido en tres problemas para él. Quienes eran sus defensas ahora necesitan que alguien los defienda.

Cada uno tuvo su cometido. Ábalos fue el hombre del partido. Zapatero aportaba la autoridad de quien había ocupado La Moncloa. Puente se entregó al combate tuitero contra la oposición. Organización, legitimación y ataque. Sánchez siempre encontró en ellos la mejor baza para dar la cara por él. Hoy, la fotografía es demoledora.

Ábalos fue mucho más que un ministro. Ocupó el corazón del poder socialista. Ahora todos hablan de él como si se hubiera colado en Ferraz aprovechando una puerta mal cerrada. Sánchez lo eligió. Le dio responsabilidades. Y lo hizo su mano derecha.

Zapatero encontró en el sanchismo su segunda vida política. Y se entregó al presidente como entusiasta defensor. Siempre estaba preparado para explicar la bondad de las decisiones que para muchos socialistas eran indigestas. Ahora, las joyas de la emperatriz se le han atragantado. Al expresidente se le ha hecho añicos su mito con tantas explicaciones pendientes ante la Justicia.

Y Puente ahí sigue, en el Ministerio de Transportes. Increíble después de Adamuz y Urda. Su agresividad contra la oposición o los periodistas críticos le dio galones y aplausos de los suyos. Nunca pareció pensar que un ministro debe acreditar su valía gestionando. Las preguntas sobre su responsabilidad política han borrado de sopetón el retrato de gestor brillante que tanto se empeñó en vender.

Sánchez, claro, bracea para intentar alejarse de unos y ponerse de perfil ante la responsabilidad de quien todavía es su ministro. Lo que no puede es borrar el criterio con el que escogió a sus hombres de confianza. También se juzga a un presidente por las personas a las que entrega poder y por cómo vigila después su actuación.

Mientras tanto, Sigma Dos sitúa al PSOE en el 24,6 % y al borde de bajar de los cien diputados. Es una encuesta. Las urnas mandarán el 29 de noviembre. Pero el aviso merece algo más que vociferar contra quienes publican malas noticias.

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