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Sánchez nos cuesta vidas: también ha metido sus zarpas en el tren, nada se libra de la politización

El precio no es abstracto. En enero, Adamuz dejó 46 muertos. En octubre, Urda ha sumado al menos 69. Más de 115 vidas en la misma línea Madrid-Andalucía en nueve meses

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro SánchezJUANMA JIMENEZ

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Pedro Sánchez no gobierna: coloniza. Donde hay una institución que debería funcionar por criterios técnicos, su Gobierno mete el carné de partido, la lealtad y el amiguismo. El último ejemplo, revelado por ABC, es Renfe. Óscar Puente ha permitido que el presidente del operador, Álvaro Fernández Heredia —ex de Más Madrid y de los autobuses municipales de Valladolid—, llene la cúpula con políticos de Más Madrid, IU, Compromís y Equo, más exdirectivos del lobby del autobús (Alsa, Avanza, Interbus). Una quincena de altos cargos ajenos al ferrocarril. Requisitos alterados, plazas a dedo y experiencia ferroviaria sustituida por el “sesgo político”.

Lo mismo ocurre en Adif. Técnicos desplazados por comisarios con carné del PSOE o del entorno de Puente y Ximo Puig. La secretaría general de Renfe, históricamente para abogados del Estado, ahora en manos de un exconcejal. El resultado es el mismo en ambos pilares del sistema: se vacía de competencia y se llena de afines. El talento se va; entra el que defiende la tesis del ministro.

El precio no es abstracto. En enero, Adamuz dejó 46 muertos. En octubre, Urda ha sumado al menos 69. Más de 115 vidas en la misma línea Madrid-Andalucía en nueve meses. Sistemas de señalización que caen (170 fallos del LZB en 2026), mantenimiento deficiente, retrasos masivos y robos de cable. Puente apunta al “error humano” del controlador y se niega a dimitir. Sánchez le sostiene. El patrón es conocido: el partido por encima del servicio público.

Nada se libra. Justicia, medios, empresas públicas, ahora los trenes. La alta velocidad española, orgullo técnico durante décadas, se ha convertido en otra parcela de poder. Cuando se prioriza la colonización política sobre la seguridad y el conocimiento, las consecuencias se miden en ataúdes. Sánchez nos cuesta vidas. Y el 29 de noviembre los españoles pueden decidir si siguen pagando ese precio.

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