| 14 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Hay que tomar partido

Es necesario repudiar a aquellos partidos que justifican la violencia de asesinos, pero también denunciar otro tipo de violencia silenciada desde el poder gubernamental.

| Fernando de Rosa Opinión

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Es necesario recordar la frase del escritor judío Eliezer Wiesel, superviviente de los campos de concentración nazis, que afirmaba: “Ante las atrocidades tenemos que tomar partido, el silencio estimula al verdugo”. Esta frase está vigente más que nunca cuando una parte de la izquierda política y social española parece sentirse cómoda con la violencia contra el contrario.

Ninguna violencia es buena, tanto si se trata de nazis paseándose por el barrio de Chueca de Madrid lanzando mensajes homófobos, o comunistas haciendo homenajes a terroristas asesinos por las calles del País Vasco. Ambas acciones fueron coincidentes en el tiempo y autorizadas por el gobierno socialista y comunista que está instalado en la Moncloa.

Pero mientras las acciones extremas de los violentos nazis han sido objeto de repudio por todas las fuerzas políticas democráticas, los hechos del País Vasco han contado con el silencio vergonzante, unas veces, o con el silencio complaciente, en otras ocasiones, de la izquierda española. Por eso es necesario recordar la frase con la que he comenzado: “contra las atrocidades hay que tomar partido”.

Es necesario protestar contra la exaltación del asesinato de inocentes ocurrido en los últimos años en España por un grupo terrorista de ideología marxista, que tanto le gusta a la vicepresidenta Yolanda Díaz, que llegó a afirmar su admiración por el manifiesto comunista de Karl Marx. Esta ideología inspiró a los terroristas etarras y que en nombre de la liberación comunista se produjeron 1000 muertos en España.

"Contra las atrocidades hay que tomar partido"

Es necesario promulgar una ley que prohíba las manifestaciones que rindan culto a asesinos, aunque el ministro Marlaska no se atreva porque el gobierno del que forma parte necesita los votos de Bildu para poder seguir en el poder, porque “contra las atrocidades hay que tomar partido”.

Es necesario repudiar a aquellos partidos que justifican la violencia de asesinos, porque “el silencio estimula a los verdugos”, y no podemos blanquearlos como hizo la exportavoz socialista, Adriana Lastra, que se dedica a demonizar o a silenciar según de donde proceda la violencia e incluso se atreve a insultar al Partido Popular afirmando que las mujeres se sienten inseguras con las políticas de Pablo Casado.

Las víctimas de todo tipo se sienten inseguras en España cuando los socialistas y comunistas patrios no amparan a los que han defendido la democracia en España, ya que muchos nos preguntamos si no hay víctimas de primera o de segunda.

Es necesario denunciar otro tipo de violencia silenciada desde el poder gubernamental, que es la sufrida por las menores tuteladas por los gobiernos valenciano y balear

Pero también es necesario denunciar otro tipo de violencia silenciada desde el poder gubernamental, que es la sufrida por las menores tuteladas por los gobiernos valenciano y balear. Estas menores, en ocasiones, han sido prostituidas y no han obtenido una protección por los partidos socialistas, comunistas y nacionalistas que tenían la obligación moral de cuidarlas.

En la Comunidad Valenciana, la vicepresidenta Mónica Oltra, ha visto cómo la sentencia dictada por el TSJCV describe que maniobró para desacreditar a la menor agredida sexualmente por el que era su marido en el momento de los hechos.

En Baleares, la presidenta Armengol y sus socios intentaron ocultar estos hechos. En ambos casos, se han negado a crear comisiones de investigación para aclarar lo sucedido y sobre todo, determinar las responsabilidades políticas.

La hipocresía de la izquierda según quién sea la víctima

En definitiva, tanto Fernando Grande Marlaska, Mónica Oltra y Francina Armengol, se han puesto a favor de los verdugos con su silencio. Es el claro ejemplo de hipocresía de esta izquierda que según quién sea la víctima o si puede sacar partido, se moviliza o no.

Una izquierda que no duda en declararse feminista y pacifista, pero las víctimas del terrorismo comunista o las de la violencia sexual, las ocultan si les interesa para mantenerse en el poder. Por eso es necesario escuchar el eco de las palabras de Wiesel, dichas desde el conocimiento personal de la violencia más atroz.