| 26 de Septiembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez
Pedro Sánchez

El retrato de Dorian Gray: por qué Sánchez se destruirá a sí mismo

El presidente del Gobierno ha hecho de la mentira, a juicio del autor, una forma de ser y sobrevivir en política. Pero con fecha de caducidad: algún día todas le pasarán factura.

| Fernando de Rosa Opinión

La novela de Oscar Wilde, “El retrato de Dorian Gray”, es considerada una de las últimas obras clásicas de la novela de terror gótica. En dicha obra, un aristócrata hedonista se conserva joven y guapo, mientras un retrato escondido refleja su horrible alma.

Siempre Pedro Sánchez me ha recordado el siniestro personaje de la novela, tan bien representado en el cine por el actor, Ben Barnes, en la versión del director Oliver Parker. Este personaje es un símbolo de la falta de escrúpulos a la hora de satisfacer cada uno de sus placeres, sin importarle si son moralmente aceptados o no.

Sánchez está representando en este inicio de curso el personaje de “hombre de Estado” y para ello, ha tenido que matar políticamente a sus más próximos colaboradores. Los últimos en caer han sido sus más fieles escuderos en los grupos parlamentarios. No hay que olvidar cómo ha caído en desgracia Adriana Lastra tras haber obedecido las órdenes de su amado líder hasta el máximo de los ridículos.

 

Ahora Sánchez-Gray necesita darle un nuevo giro al guion, quedando sus antiguas frases y propuestas escondidos en el cuadro que guarda en lo más oculto de la Moncloa. Igual que en la novela, nuestro presidente no ha dudado en vender su alma a cambio de no envejecer, políticamente hablando, pero su imagen reflejada en el cuadro de la sociedad no deja de ir sumando las arrugas de sus incumplimientos y mentiras.

Hoy en día, las redes sociales no permiten que ningún político se sustraiga a sus mentiras, por eso por mucho que Sánchez intente esconder su verdadera imagen en un oculto cuadro, los ciudadanos podemos comprobar día a día como las mentiras del presidente se van reflejando en su cara como cicatrices.

No podemos olvidar que Sánchez es el presidente que pactó con los proetarras para gobernar a cambio de ventajas para los presos asesinos y no aprobar la ley que prohíba los homenajes a los terroristas. Tampoco vamos a olvidar que ha indultado a los golpistas y va a regar con millones a los independentistas realizando pactos ocultos que pondrán en peligro, sin duda, la unidad nacional.

Aunque pretendan desviar la atención de los ciudadanos, no vamos a olvidar que quiere ocupar el Poder Judicial para someter a los jueces independientes a su control, como ha ocurrido con la Fiscalía y el nombramiento prevaricador de Dolores Delgado como Fiscal General del Estado.

Nos miente diciendo que no pueden bajarse los impuestos porque favorece a los ricos, pero otros gobiernos de izquierda europeos, como nuestros vecinos Portugal e Italia, los están bajando

Por otra parte, quiere dar una imagen de luchador contra la pandemia asumiendo el mérito de la vacunación, pero no vamos a olvidar que retrasó la toma de medidas porque había que celebrar la manifestación del 8-M.

Igualmente pretende señalar a su gobierno como el más social de la historia, pero no se ha dignado a acudir a las colas del hambre formadas por miles de familias que no pueden pagar la luz, butano, combustible y muchos productos. El aumento del precio de productos básicos y la subida de la inflación hacen que la cesta de la compra sea una verdadera cuesta este mes de septiembre.

Las mentiras del presidente

Nos miente diciendo que no pueden bajarse los impuestos porque favorece a los ricos, pero otros gobiernos de izquierda europeos, como nuestros vecinos Portugal e Italia, los están bajando para conseguir aumentar el poder adquisitivo de las familias y ayudar a las empresas a la hora de crear empleos.

Las mentiras dejan señales, como en el cuadro de la novela, dejan rastros como cicatrices, por eso por mucho que Sánchez-Gray quiera lucir esta temporada una nueva imagen defenestrando a todos aquellos colaboradores que ha usado para llegar a su meta, las encuestas reflejan su verdadero rostro: una imagen antigua de mentiroso compulsivo. Pero como ocurre en la película su última secuencia será cuando intente destruir su retrato, pero al hacerlo se destruirá a sí mismo.