23 de Junio de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Santiago Abascal, en el Congreso
Santiago Abascal, en el Congreso

Los trece menas andaluces de VOX

VOX no puede comportarse como un chiquillo en Andalucía por cuatro menas acogidos y salir al rescate de un PSOE dividido y necesitado de oposición para limpiar su historial.

| Antonio R. Naranjo Opinión

 

 

VOX tiene la misma tendencia a hiperventilar que quienes hiperventilan contra VOX, en una especie de ciclogénesis política que dibuja un curioso paisaje: cuanto más injusta, desproporcionada y demagógica es la crítica contra VOX… más esfuerzos hace VOX por parecerse a su caricatura.

Si abajo a la izquierda solo ven fascistas y se sienten maquis refugiados, eso sí, en las duras lomas de la sierra de Galapagar o en la inhumana clandestinidad de Las Marismillas; al fondo a la derecha solo detectan blandos, centristas, cursis y mariquitas.

Para los afectados antifascistas sobrevenidos, accionistas de mercerías de cordones sanitarios de quita en Donosti con Bildu y de pon en Sevilla con VOX; la vida en España es una épica reproducción de “The road” en la que los españoles, en lugar de huir a diario de un misterioso desastre apocalíptico como en la novela de McCarthy; escapan como pueden de las hordas franquistas arracimadas en cualquier esquina. Un no parar.

 

Pero la réplica de VOX, en lugar de esa mezcla de colleja y carcajada que reclaman los partisanos imaginarios; oscila entre aceptar la batalla del Ebro como animal de compañía y descalificar a todo aquel que no se sume al heroico frente con paso marcial.

Como si sostener una posición firme ante la vida solo fuera posible si te agarras a la vez la ingle, regüeldas con orgullo y satisfacción y algún paisano patriota te sujeta el cubata para desplegar la testosterona que los hechos reclaman.

VOX alimenta los prejuicios y caricaturas con chiquilladas de mena nacionalizado como la que perpetra en Andalucía

Que la llegada de trece menas más a Andalucía, en atención a una legislación que impone unas cuotas autonómicas irrechazables; se haya esgrimido como pretexto para boicotear la Ley del Suelo y la reforma de la Ley de Salud Pública; o incluso para poner en riesgo una rebaja fiscal y la viabilidad de la legislatura; equivale a salir al rescate de la tripulación del Titanic y volverse a casa con el iceberg.

O a defender la exclusión del Betis de la Europa League y del Sevilla de la Champions al detectarse a uno de esos menores tan peligrosos en las gradas del Pizjuán o del Villamarín.

Ya puestos, Ayuso

Del melodramatismo forzado de VOX, que en lugar de utilizar su aportación al éxito de un Gobierno sensato en Andalucía para espantar prejuicios en el resto de España lo dilapida en chiquilladas de Mena nacionalizado; da cuenta una simple pregunta que harían bien en responder cuando el flujo de oxígeno vuelva a parámetros normales.

Estimado Abascal, estimado Gavira, si por trece chiquillos están dispuestos a darle una alegría a los dos pelotas de Pedro Sánchez que se disputan los restos del PSOE andaluz, ¿qué no tendrán que hacer con Isabel Díaz Ayuso, la pérfida blandengue que ha acogido en Madrid a 20 de esos terroristas imberbes? Cuidado amigos, que se les cae el cubata.