La OCU confirma el riesgo oculto en tu freidora de aire (y cómo solucionarlo sin renunciar al sabor)
La Organización de Consumidores y Usuarios advierte sobre la formación de acrilamida, un compuesto tóxico, en las patatas cocinadas a temperaturas altas. Te contamos cómo evitarlo sin dejar de disfrutar.

El color importa: cuanto más doradas y oscuras, mayor es el riesgo de formación de acrilamida. Cocinar a menor temperatura reduce el peligro sin perder el sabor
Patatas crujientes, doradas y sin una gota de aceite. ¿El sueño saludable? No del todo. La OCU ha confirmado que el riesgo no está en la grasa, sino en el calor extremo con el que se cocinan. La freidora de aire, símbolo del "healthy fast food", puede convertirse en una trampa si no controlas la temperatura.
Un nuevo informe de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierte que al freír o asar patatas a más de 175 °C, se forma un compuesto tóxico llamado acrilamida, clasificada por el European Food Information Council (EUFIC), como "probable carcinógeno para humanos".
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Patricia de la Torre
Acrilamida: el enemigo invisible que se forma al dorar tus patatas
Cuando las patatas, que son ricas en almidón, se cocinan a temperaturas superiores a 170 °C, se produce una reacción química entre los azúcares presentes y un aminoácido natural llamado asparagina. Esta interacción da lugar a una sustancia invisible, sin olor ni sabor, conocida como acrilamida, cuyo potencial peligro para la salud ha sido ampliamente documentado.
Y lo más inquietante, según datos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), "los productos derivados de las patatas fritas (incluyendo las patatas fritas y las patatas asadas) representan hasta el 49 % de la exposición media en adultos". Es decir, la mitad de tu exposición podría estar en un simple acompañamiento.
Freidora de aire: ¿ángel o demonio en tu cocina?
La freidora de aire, aliada del bienestar y la reducción de grasa, no está exenta de peligro. La OCU ha probado distintos métodos de cocinado y ha demostrado que el uso de temperaturas superiores a 190 °C dispara la formación de acrilamida.
Por ejemplo, cocinando a 195 °C, los niveles detectados rondaban los 415 µg/kg, mientras que si se baja la temperatura a 175 °C, el nivel cae a 60 µg/kg. La diferencia es abismal.
Lo que puedes hacer hoy para reducir el riesgo
- Lava bien las patatas durante 10 minutos y sécalas. El lavado reduce el almidón superficial, clave en la formación del compuesto tóxico.
- Corta en bastones de grosor medio (10 mm). Evita las patatas tipo paja o las congeladas con harinas añadidas.
- Controla la temperatura: no superes los 175 °C en tu freidora de aire.
Marcas bajo la lupa: ¿quién está superando los límites?
En estudios anteriores, la OCU detectó niveles alarmantes en productos de consumo habitual. Uno de los casos más llamativos fue el de las patatas fritas servidas por Five Guys Burger, cuyos valores superaban con creces el nivel de referencia. A esta situación se sumaron otras marcas populares como Frit Ravich, en su versión sin sal, y las patatas fritas en aceite de oliva comercializadas por Mercadona, que también arrojaron resultados por encima de lo recomendado. Pero lo más preocupante fue el hallazgo de niveles elevados en productos dirigidos al público infantil: dos tipos de galletas para bebés también dieron positivo, una revelación que encendió todas las alarmas sanitarias por el impacto potencial en el grupo más vulnerable.
Estos resultados refuerzan la necesidad de aplicar límites legales obligatorios, algo que la OCU lleva años exigiendo sin éxito.
El actual Reglamento Europeo 2017/2158 solo establece valores de referencia, no límites legales. Esto significa que aunque un producto supere el nivel considerado seguro, no está obligado a retirarse del mercado.