ESdiario

Hasta 150 pelos al día: la caída capilar otoñal preocupa, pero tiene explicación

Dermatólogos explican un fenómeno estacional que puede ser reversible, aunque avisan de que en ciertos casos la caída prolongada del cabello exige diagnóstico y tratamiento

Hair Loss. Upset Woman Holding Brush With Hair, Hair Falling Out. High Resolution

Hair Loss. Upset Woman Holding Brush With Hair, Hair Falling Out. High ResolutionIhor Pukhnatyy

Alba Molina López
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Cada septiembre se repite el mismo ritual: más pelos en la almohada, en la ducha, al peinarse… Y aunque la imagen pueda parecer alarmante, para los expertos se trata de un fenómeno esperado y, en gran medida, fisiológico. En cambio, cuando la caída se prolonga o va acompañada de pérdida de densidad visible, conviene acudir al dermatólogo. Así lo explican especialistas que precisan las causas, el alcance y las soluciones de lo que se denomina ‘caída capilar estacional’.

La mayoría de personas pierden habitualmente entre 50 y 100 cabellos al día, pero durante el otoño ese número puede duplicarse o acercarse a los 150 diarios. Este aumento se explica porque muchos folículos entran al mismo tiempo en la fase de desprendimiento, debido a los cambios estacionales: descenso de la luz solar, variaciones de temperatura, estrés acumulado por el verano o daño previo al pelo por sol, sal y cloro.

En España, los especialistas señalan que el fenómeno es esperable: al cambiar de estación muchos cabellos que estaban ‘perezosos’ entran en fase de caída. Lo importante es saber que, cuando se trata de caída estacional, la densidad capilar se recupera por sí sola.

¿Por qué se produce? Factores y desencadenantes

Los dermatólogos señalan tres grandes desencadenantes de esta caída otoñal: el daño acumulado del verano deteriora la fibra capilar y dispara la caída posterior; cambio de ritmo y fotoperiodo ya que al perder horas de luz y cambiar la rutina, se altera la fase anágena-telógena del pelo. Las fases de crecimiento se acortan, y los cabellos prefieren pasar a caída. Por último, el estrés y la dieta, que aunque es menos visible que en crisis puntuales, el estrés acumulado o cambios alimenticios también contribuyen. Una dieta pobre en proteínas, hierro o vitaminas del grupo B puede intensificar la caída.

¿Cuándo está fuera de lo normal? Señales de alarma

Los especialistas advierten que la caída estacional es temporal y reversible, pero hay circunstancias que requieren consulta médica como que dure más de 3-4 meses, si aparece pérdida de densidad visible, entradas marcadas o zonas de cuero cabelludo muy despejadas; o si emergen síntomas como picor, descamación, dolor o signos de enfermedad del cuero cabelludo (lo que puede indicar otro tipo de alopecia o infección). La caída que responde al ciclo natural no suele dejar calvas ni pérdida de densidad notable, y tras unas semanas el pelo se renueva sin necesidad de intervención.

¿Se puede prevenir o atenuar? Estas son las prácticas recomendadas

Aunque no se puede impedir por completo, ya que responde a un ciclo biológico, sí hay hábitos que pueden ayudar a limitar su impacto como una alimentación equilibrada, cuidados capilares suaves, control de estrés y hábitos de vida incluyendo técnicas de relajación y buen descanso; y atención médica si se prolonga o añade otros síntomas para evitar que un problema puntual derive en algo crónico.

El papel de la medicina y los avances en España

Aunque la caída estacional no requiere en general tratamiento clínico, el diagnóstico profesional es clave cuando se sospecha una alopecia patológica. Una investigación reciente en España ha analizado la alopecia areata, un tipo de pérdida capilar no estacional, y reveló que su prevalencia en 2021 fue del 0,44 % en la población general, y el coste medio el primer año fue de 821 € por paciente.

Además, un consenso reciente del Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) advierte de que muchas de las terapias utilizadas para alopecias no estacionales carecen de ensayos robustos. Por tanto, aunque la caída otoñal es en esencia un proceso normal, esto no exime de vigilar cualquier signo que se desvíe de la normalidad.

La caída de cabello en otoño no es ‘culpa’ de nada que hagamos mal en particular: responde a cambios estacionales biológicos y suele ser pasajera. Lo relevante es saber cuándo se trata de algo normal y cuándo puede esconder un problema mayor. Incorporar buenos hábitos de nutrición, cuidado capilar y vida saludable puede marcar la diferencia. Pero si la caída se prolonga, aparece pérdida de densidad o calvas visibles, es momento de consultar. En definitiva: el otoño puede venir con más mechones en la almohada, pero también con la tranquilidad de que muchas veces no hay motivo alarmante.

tracking