Lucía Carchano, psicóloga, revela el verdadero motivo por el que la Navidad te hace sentir peor que una enfermedad
La experta en salud mental de ViaCare desmonta el mito de la felicidad navideña explicando cómo estas fechas activan mecanismos emocionales tan intensos como el dolor físico

La soledad no deseada y la presión social de aparentar felicidad afectan intensamente durante la Navidad, según los expertos en salud mental.
Cuando todos a tu alrededor parecen celebrar, y tú solo quieres encerrarte, algo no encaja. Y no es solo tristeza, es un proceso emocional complejo que puede deteriorar seriamente tu salud mental. La psicóloga Lucía Carchano, especialista en salud emocional de ViaCare, lo explica sin rodeos. "La soledad mantenida activa las mismas áreas cerebrales relacionadas con el dolor físico". Así de contundente es el impacto que puede tener la Navidad para muchas personas.
La Navidad no es sinónimo de alegría, sino de ambivalencia emocional, según Lucía Carchano
Según Carchano, estas fiestas no son simplemente una época de felicidad. Son un momento de "ambivalencia emocional", donde "podemos sentir felicidad, pero también tristeza u otras emociones contradictorias". La sociedad nos empuja a la alegría, a compartir, a mostrar entusiasmo. Pero al mismo tiempo, estos mismos estímulos despiertan "dolor por los que ya no están, soledad no deseada o cambios nuevos". Un cóctel emocional que, si no se gestiona, puede derivar en una sensación de vacío y colapso.
Estar en compañía no garantiza sentirse acompañado. Y Lucía Carchano lo deja claro: "No es lo mismo estar con alguien que sentirse acompañado". La diferencia está en el vínculo emocional. Cuando este no existe o se percibe como superficial, la soledad se intensifica aún más. Esta disonancia entre lo que se espera sentir y lo que realmente se experimenta genera un malestar difícil de verbalizar, pero profundamente real.

Lucía Carchano, psicóloga de ViaCare, advierte sobre los efectos emocionales profundos que puede provocar la Navidad.
Salud
Si lloras a menudo, esto es lo que Harvard (y la psicología) dice que significa y nadie te ha contado
Patricia de la Torre
La exigencia de la felicidad y el peso del consumismo
Uno de los grandes enemigos del bienestar en Navidad es la presión de aparentar. "Sentir que tienes que ser feliz te obliga a actuar y te desconecta de tus emociones reales y de ti", explica Carchano. En este contexto, el consumismo añade más leña al fuego emocional: "nos empuja a medir nuestro amor a través de los regalos, planes, fiestas... todo esto desde la idea de mostrar una vida perfecta". El resultado: comparación, frustración y una sensación de insuficiencia que erosiona el estado de ánimo.
El año termina, pero la carga emocional no se va con las luces. La psicóloga advierte que síntomas como "agotamiento extremo pese a no hacer esfuerzos, pérdida total de motivación, insomnio o embotamiento emocional" pueden indicar algo más profundo que una simple tristeza. Es el cuerpo dando señales de alerta. "Si esto se prolonga en el tiempo, puede ser interesante consultar con un especialista de salud mental".
Lucía Carchano invita a redibujar las expectativas. Para quien pase la Navidad solo, recomienda "planificar el día con pequeñas rutinas, crear un ritual personal o simplemente validar las emociones y la realidad en vez de luchar contra ellas". Y si se siente un vacío profundo, su mensaje es directo: "Existen tantas formas de vivir la Navidad como personas en el mundo. Lo importante es que cada uno lo viva como necesite".