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La Universidad de Edimburgo lo confirma: el sorprendente material que puede curar el alzhéimer

Los expertos confirman que gracias al plástico de las botellas recicladas podemos conseguir un fármaco para tratar esta terrible enfermedad cognitiva 

El Alzhéimer cuenta con un nuevo estudio y una nueva esperanza

El Alzhéimer cuenta con un nuevo estudio y una nueva esperanzaGetty Images

Antonio Bret
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Investigadores de la Universidad de Edimburgo han desarrollado por primera vez un proceso biológico capaz de convertir el plástico de desechos en L-DOPA, un fármaco para tratar el Parkinson. El estudio será publicado en la revista Nature Sutainability y ha sido financiado por UK Research and Innovation (UKRI) y el Industrial Biotechnology Innovation Centre (IBioIC).

De la bacteria al rescate

Este procedimiento utiliza bacterias E. coli que han sido alteradas genéticamente como ‘fábricas biológicas’. El procedimiento consta de dos fases:

El plástico PET, el que se suele usar en las botellas de refrescos, se descompone en un bloque químico básico: el ácido tereftálico.

Las bacterias E. coli transformar dicho ácido mediante reacciones biológicas hasta producir L-DOPA, químicamente idéntica a la fabricada por otros métodos más tradicionales.

¿Por qué es relevante este descubrimiento?

Cada año, 50 millones de toneladas de PET se producen en todo el mundo. Este material, presente en las botellas de agua y refrescos, deriva íntegramente de combustibles fósiles no renovables como el petróleo y el gas natural. No hace falta decir que esta producción masiva genera un impacto ambiental considerable.

El reciclaje convencional del material PET, aunque totalmente necesario, no resuelve el problema de base: los procesos actuales no son del todo eficientes y degradan la calidad del plástico en cada ciclo, por lo que la mayoría del PET acaba igualmente contaminado. 

¿Y qué ocurre de manera paralela? Pues que la industria farmacéutica igualmente depende de esos mismos combustibles fósiles como principal materia prima y fuente de energía.

El hallazgo encuentra su fortaleza, precisamente, en esta doble lucha: al utilizar plástico residual como material y bacterias como motor de producción, el método propuesto por la Universidad de Edimburgo acaba con este bucle, desvinculando a las farmacéuticas de los combustibles fósiles y dando una segunda vida -una, además, de muy alto valor- a un producto contaminante que no se degrada hasta pasados varios siglos en el propio medioambiente.

"Bio-upcycling": más allá del reciclaje

A medida que el plástico se va reciclando, este se va degradando, no es un material ‘infinito’. Por lo tanto, el plástico es un contaminante de muy bajo valor que, gracias a este procedimiento químico, se convierte en uno de los medicamentos neurológicos más importantes del mundo. El equipo investigador ha llamado a esta tecnología ‘Carbon-Loop’ y plantea si este mismo procedimiento podría escalar para producir también otros productos como perfumes, cosméticos y químicos industriales.

Un futuro esperanzador

El investigador principal, el profesor Stephen Wallace, resumió así el alcance del hallazgo: "Si podemos crear medicamentos para enfermedades neurológicas a partir de una botella de plástico desechada, es emocionante imaginar qué más podría lograr esta tecnología". Tras el descubrimiento, el equipo ahora se centrará en optimizar el proceso biológico, mejorar la escalabilidad industrial y evaluar el rendimiento ambiental y económico a gran escala.

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