BIENESTAR
Los expertos coinciden: esta disciplina es ideal para hacer deporte sin renunciar a divertirse
Una práctica que ya es tendencia en Madrid o Barcelona, está indicada para todas las edades y se presenta como una gran alternativa a las clases tradicionales de pilates o yoga

Una mujer se prepara para hacer ejercicio.
Los expertos afirman que, a la hora de tener éxito en la práctica de un deporte, mantener la constancia es clave. Sin embargo, y especialmente cuando los primeros buenos propósitos del año quedan atrás, la tarea se dificulta, ya que no es solo una cuestión de voluntad, sino también de superar las barreras del día a día: la falta de tiempo, el cansancio acumulado, la presión por “hacerlo bien” y, sobre todo, la dificultad de encontrar una actividad que realmente motive para continuar con ella durante todo el año.
Con la llegada del buen tiempo, además, los expertos coinciden en que elegir un tipo de ejercicio que se adapte a nuestra rutina, nivel y preferencias es determinante. Mientras que el gimnasio tradicional puede resultar intimidante o monótono para algunos, correr no siempre engancha. Por ello es en el gran espectro de las clases dirigidas donde hay más opción, tanto en diversidad como en personalización. Y ahí es, precisamente, donde entra el barré.
¿Qué es el barré?
Inspirada en el ballet clásico, esta disciplina combina elementos de pilates, yoga y entrenamiento funcional. Se practica generalmente con apoyo en una barra (similar a la de danza) y se centra en movimientos pequeños, controlados y de alta repetición.
La ventaja es que, a diferencia de otros entrenamientos más exigentes, el barré pone el foco en la precisión, la postura y la conexión mente-músculo. Además, no se trata de levantar grandes pesos ni de alcanzar velocidades extremas, por lo que la motivación no apaga de un día a otro; la clave es centrarse en la práctica para trabajar en profundidad grupos musculares específicos.
"Es una fusión muy completa que combina lo mejor de varias disciplinas: la precisión y control del pilates, la fluidez del yoga y la técnica del ballet", explica la experta Paula Tabuyo, fundadora del centro barrelatte, en Madrid. "Pero lo que realmente lo diferencia de otras disciplinas es su capacidad de trabajar el músculo de forma muy localizada y profunda, con movimientos pequeños pero intensos, sin impacto. Es un entrenamiento muy consciente, pero a la vez dinámico y retador", resalta.

Dos alumnas en barrelatte, Madrid.
A quién está dirigido
Tal y como explica Tabuyo, otra de las ventajas es que el barré es una disciplina indicada para todas las edades. "Esa es una de las cosas más bonitas del barré. No necesitas experiencia previa ni un nivel concreto de forma física; adaptamos los ejercicios para que cada persona trabaje a su nivel, desde principiantes hasta personas muy activas, así que es perfecto tanto si buscas iniciarte en el deporte como si quieres complementar otros entrenamientos", explica.
Aunque su éxito ha calado más en el público femenino, Tabuyo recomienda una práctica unisex indistintamente. Es cierto que la mayoría de adeptos que tiene el barre son mujeres, pero cada vez hay más chicos que se animan a probar y se enganchan".
Beneficios de su práctica habitual
Aunque son múltiples los beneficios derivados de su práctica, la fundadora de Barrelatte y experta en la disciplina resalta tres principales. "En primer lugar, tonifica de manera profunda: trabajamos músculos que normalmente no activamos en otros entrenamientos", comenta. "En segundo lugar, mejora de la postura y conciencia corporal: aprendes a moverte mejor en tu día a día. Y por último, se trata de un entrenamiento muy completo en el que trabajan todos los grupos musculares en una sola sesión", explica.
Aunque lo mejor, sin duda, es el sentido inmersivo y de comunión que se genera de esta disciplina, generando adicción y motivación entre el grupo. "Engancha a muchos niveles", dice Paula. "Por un lado, está la sensación física con ese 'temblor' del músculo que te hace sentir que estás trabajando de verdad. Y por otro, está la energía del grupo", concede. "En clase se crea una conexión muy especial; hay motivación compartida, música, ritmo… Sales con una sensación de logro y bienestar que quieres repetir".
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A la larga, esta adicción se convierte en un hábito que, según la experta, se percibe en la sensación casi desde la primera clase. "La primera vez que lo prueba, la gente 'sufre' bastante, pero después está deseando volver", desvela.
Una prueba más de que el cuerpo y la mente no solo están constantemente conectados sino que se necesitan la actividad física constante para funcionar en sintonía y bienestar. Mejor, desde luego, si es disfrutando.