DÍA MUNDIAL DE LA ACTIVIDAD FÍSICA
Henrry Rodríguez, entrenador deportivo: “el ejercicio es un aliado contra la inflamación crónica”
El experto señala la evidencia médica sobre los beneficios de practicar ejercicio regularmente, aunque sea de intensidad moderada, a la hora de reducir los marcadores inflamatorios y la tensión crónica, entre otras cosas.

El ejercicio es una de los principales armas a la hora de luchar contra la inflamación y las enfermedades crónicas
La ONU (Organización de Naciones Unidas) reconoce la educación física, la actividad física y el deporte como piezas esenciales en la prevención de las enfermedades no transmisibles y en la promoción del bienestar mental, así como que reducir la inactividad física y el sedentarismo es una prioridad global. Por eso este Día Internacional de la Actividad Física (que se celebra en todo el mundo el 6 de abril) la OMS (Organización Mundial de la Salud) nos recuerda algo tan simple como poderoso: mover el cuerpo puede cambiar nuestra salud (y actitud) de forma profunda.
De hecho, la actividad física no solo mejora la condición cardiovascular o ayuda a mantener un peso saludable, sino que también influye en procesos menos visibles pero igual de importantes, como la inflamación.
Una de las mayores preocupaciones de cara al buen tiempo, esta afección no solo afecta a niveles visibles, sino que se desarrolla a través de un vínculo que muchas personas desconocen. Por eso, cuando llevamos una vida sedentaria, el organismo tiende a mantener un estado de inflamación crónica de bajo grado.
No se trata de una inflamación evidente como la de una herida, sino de tipo silenciosa, y que la OMS relaciona con enfermedades como la diabetes tipo 2, problemas cardiovasculares crónicos e incluso algunos trastornos del estado de ánimo. De hecho, con cualquier tipo de actividad física, entre baja-media y moderada, se liberan sustancias antiinflamatorias (como ciertas miocinas producidas por los músculos), se mejora la sensibilidad a la insulina y se reduce la grasa corporal, especialmente la visceral, que es altamente inflamatoria. Como consecuencia, se fortalece el sistema inmunológico (el responsable de enfermarnos) en su totalidad.
Henrry Rodríguez, entrenador personal y encargado de la parte de Fitness & SPA en ZEM Wellness Clinic Altea, destaca la importancia del ejercicio físico, bien dosificado, como uno de moduladores más efectivos para esta dolencia. "La evidencia muestra que el ejercicio regular de intensidad moderada reduce marcadores inflamatorios, mejora la sensibilidad a la insulina y favorece la función mitocondrial", afirma Rodríguez.
Para ello, el experto de la clínica alicantina recomienda una combinación de trabajo cardiovascular moderado, entrenamiento de fuerza y ejercicios de movilidad de cara a "reducir la tensión crónica y favorecer la recuperación muscular".
No obstante, Rodríguez aclara que todo debe realizarse bajo un equilibrio e, idealmente, bajo una pauta profesional para evitar las contraindicaciones: "El exceso de ejercicio de alta intensidad sin adecuada recuperación puede, por el contrario, aumentar el estrés oxidativo y la inflamación", aclara. Así, el equilibrio entre el estímulo físico y la recuperación es esencial para evitar el sobreentrenamiento y sus efectos negativos.

Un ejercicio físico moderado ayuda a controlar los disruptores inflamatorios
Una clave que muchos pasan por alto: el estrés crónico
En este sentido, el experto en fitness también coincide en la importancia de trabajar la mente para ayudar reducir la inflamación. “El estrés crónico, que activa el eje neuroendocrino y eleva el cortisol, favorece un estado inflamatorio persistente. Como explican los especialistas, la inflamación no es únicamente un fenómeno metabólico; también refleja cómo el organismo interpreta su entorno y cómo responde al estrés, la luz, el descanso o el movimiento”, explica.
La importancia de un buen descanso
Junto con una alimentación adecuada y equilibrada en nutrientes, desde el centro alicantino recomiendan no descuidar el sueño como factor vital a la hora de combatir la inflamación y, en última instancia, prolongar el efecto de una vida sana lo más posible.
Así, sus expertos subrayan que el descanso tiene un impacto directo en los procesos inflamatorios; "el sueño insuficiente o de mala calidad favorece el aumento de marcadores inflamatorios, altera el equilibrio hormonal y empeora la sensibilidad a la insulina, contribuyendo a un estado proinflamatorio crónico".
Por ella, la recomendación es dormir entre 7 y 9 horas, con horarios regulares, en un ambiente oscuro, fresco y sin estímulos, de cara a mantener el equilibrio inflamatorio y poder también optimizar los resultados del ejercicio físico controlado.

Los expertos recomiendan una combinación de descanso adecuado, ejercicio moderado y alimentación controlada y baja en azúcares
Al igual que desde ZEM Wellness Clinic Altea se promueven técnicas como una respiración consciente, la atención plena y la exposición a la luz natural, esenciales para regular el sistema nervioso, la clave reside en adaptar las necesidades a cada persona. Por eso, tal y como recomienda el experto, combinar nutrición, ejercicio y salud mental es un acierto, proporcionando no solo una metodología efectiva, sino también lo más “personalizada” posible a la hora de reducir la inflamación, optimizar la salud y mejorar la calidad de vida a largo plazo.
Lo interesante es que no hace falta un entrenamiento extremo para obtener estos beneficios, sino que se puede comenzar por actividades asequibles como caminar a buen ritmo, montar en bicicleta o bailar, que ya generan efectos positivos sobre la inflamación.
Así que, en este Día Mundial de la Actividad Física, el mensaje va más allá del fitness especializado o la estética hacia una causa mayor: moverse es la forma de “apagar” procesos inflamatorios que, sin darnos cuenta, pueden afectar nuestra salud a largo plazo.