Sanja Zivanovic, doctora en Biomedicina, sobre la astenia: "Lo estás haciendo mal y tu pelo lo paga"
La radiación ultravioleta, la contaminación, el estrés y los cambios de humedad son consecuencias de la astenia primaveral, que afectan directamente a la salud del cabello y cuero cabelludo

Se estima que alrededor de un 42 % de la población española presenta algún tipo de caída estacional.
La astenia primaveral suele llegar de la mano con el cambio de estación actual. Aunque se caracteriza por una sensación general de cansancio, falta de energía, somnolencia diurna (y, en algunos casos, irritabilidad o dificultad para concentrarse), hay algunos síntomas que se pasan por alto y afectan a una gran mayoría de la población. Así lo confirman expertos del sector, que avisan de que, consecuencia de la adaptación del organismo a factores ambientales como el aumento de horas de luz, la subida de temperaturas o los cambios en los ritmos circadianos, también influir en el ciclo capilar y su recuperación.
Consecuencia directa de la alteración hormonal por la secreción de de melatonina y el cortisol (que influyen en el nivel de energía y el bienestar general), muchas personas perciben también un aumento en la caída del cabello durante esta época. Este fenómeno se relaciona con el efluvio telógeno estacional, un proceso por el que, según los expertos, más folículos pilosos entran en la fase de reposo (telógena) antes de lo habitual. En consecuencia, se acelera la caída temporal, compartiendo factores desencadenantes con el estrés fisiológico, los cambios hormonales y las variaciones en la exposición a la luz.
"La caída del cabello en primavera es un fenómeno relativamente frecuente y tiene una base fisiológica", explica la doctora y experta en biomedicina Sanja Zivanovic. Durante los cambios estacionales, especialmente en esta época, se produce una sincronización del ciclo capilar que favorece la entrada de más folículos en fase telógena, es decir, en fase de caída".
A esto se suma la astenia primaveral, caracterizada por "fatiga, alteraciones del sueño y ligeros cambios hormonales", que pueden actuar como desencadenantes adicionales. "El resultado es una caída más evidente, aunque en la mayoría de los casos es temporal y reversible", tranquiliza la doctora.
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De hecho, en la mayoría de los casos, esta caída es solo parte del ciclo y el cabello vuelve a su estado de crecimiento al cabo de unas semanas o meses. Por ello, no se trata de una alopecia crónica, sino de "un episodio puntual". No obstante, hay algunos hábitos que pueden evitar llegar a sufrir estos episodios, especialmente agravados por la astenia primaveral.
Cabello sano in corpore sano
Lo primero es entender que, en este caso, la alimentación es absolutamente clave. "El cabello es un tejido altamente activo desde el punto de vista metabólico, por lo que necesita un aporte constante de nutrientes específicos", explica Zivanovic. "Durante la primavera, es fundamental asegurar niveles adecuados de colágeno de alta calidad, hierro, zinc, vitaminas del grupo B y antioxidantes".
Además, los déficits, incluso leves, de estos nutrientes pueden afectar directamente al ciclo capilar. "En este contexto, cada vez cobra más relevancia la nutricosmética basada en evidencia científica, especialmente aquellas fórmulas que combinan péptidos de colágeno con micronutrientes esenciales, ya que ayudan a reforzar el cabello desde el interior en momentos de mayor caída", explica la experta biomédica y fundadora de Skin Molecule X.
Peinar para sanar
En segundo lugar, mejorar la microcirculación del cuero cabelludo es fundamental para optimizar la llegada de nutrientes al folículo. "Prácticas sencillas como el masaje capilar diario, durante unos minutos, pueden estimular el flujo sanguíneo local", reconoce la médico y CEO.
Los expertos también coinciden en que es importante mantener una buena salud cardiovascular mediante ejercicio regular, y otras buenas praxis como "evitar el uso excesivo de herramientas térmicas o peinados muy tirantes contribuye a no comprometer la vascularización del folículo", dice Zivanovic.

Un masaje capilar diario puede favorecer el crecimiento del folículo, según la biomédica y CEO de Skin Molecule X, Sanja Zivanovic.
Protección solar (también en el cabello)
Ya que en primavera aumentan los factores como la radiación ultravioleta, la contaminación o los cambios de humedad, que pueden afectar tanto al cabello como al cuero cabelludo, hay que cuidarse de protegerse del sol mediante productos capilares con filtros UV y antioxidantes. "Asimismo, reforzar la estructura capilar desde el interior (a través de una nutrición adecuada o apoyo nutricosmético) ayuda a reducir el daño oxidativo y mantener la calidad del cabello", añade la experta.
Reducir el estrés para mantener el volúmen capilar
Otro gran melón es el estrés, según la biomédica, "uno de los factores más determinantes en la caída capilar, ya que puede desencadenar un efluvio telógeno, adelantando la fase natural de caída del cabello". Además, y especialmente durante la astenia primaveral, el organismo se encuentra más vulnerable a este tipo de estrés adaptativo, lo que puede agravar el problema.
"Por ello, es fundamental abordarlo desde un enfoque integral: mejorando la calidad del sueño, incorporando herramientas de gestión del estrés siempre que sea posible (como la meditación o algún ejercicio moderado)" y asegurar el equilibrio "entre el sistema nervioso, el metabolismo y el folículo piloso", dice Zivanovic.
Por último, mantener una buena hidratación (bebiendo agua y líquidos con nutrientes frecuentemente) es clave, especialmente de cara a reforzar la barrera capilar desde el interior, "algo fundamental para minimizar el daño oxidativo", sentencia la experta.