"Cerrar ventanas no basta": el alergólogo Pedro Ojeda revela cómo convertir tu casa en un refugio contra el polen
El alergólogo Pedro Ojeda explica cómo crear un refugio frente al polen en casa y qué hábitos pueden marcar la diferencia durante una primavera especialmente intensa para las alergias

Ventilar en las horas de menor concentración de polen y mantener las ventanas cerradas en los momentos de mayor exposición puede ayudar a reducir los síntomas de alergia en casa.
La primavera de 2026 está siendo especialmente complicada para millones de personas con alergias estacionales. Los elevados niveles de polen registrados en buena parte de España han intensificado síntomas como congestión, estornudos, picor ocular o problemas respiratorios. En este contexto, el alergólogo Pedro Ojeda lanza un mensaje tan simple como contundente: el verdadero alivio puede empezar dentro de casa. "La estrategia clave es crear un refugio", asegura el especialista, poniendo el foco en algo que muchas personas todavía pasan por alto: la calidad del aire en el hogar.
Pedro Ojeda y el refugio contra el polen en casa
"El interior del hogar no siempre es un entorno seguro", advierte Pedro Ojeda. De hecho, según explica el especialista en alergología, existe un error muy extendido: pensar que al cerrar la puerta de casa desaparece automáticamente la exposición a los alérgenos. Nada más lejos de la realidad.
El polen entra en el domicilio de formas aparentemente invisibles. Lo hace adherido a la ropa, al cabello o incluso a través de pequeñas aperturas y corrientes de aire. Una vez dentro, permanece suspendido o depositado sobre textiles, sofás, colchones y suelos, generando una exposición constante que puede prolongar los síntomas durante horas.
"Esta primavera está siendo especialmente intensa por un invierno y comienzo de estación con lluvias abundantes que favorecen la polinización, junto con episodios de calor precoz que aceleran la liberación del polen", explica Ojeda. A ello se suma otro factor cada vez más determinante: la contaminación ambiental, que puede potenciar el carácter alergénico del polen al afectar a la mucosa respiratoria y facilitar la respuesta inmunológica.

Los altos niveles de polen durante la primavera pueden intensificar síntomas como estornudos, congestión nasal o picor ocular en personas alérgicas
El polen y la calidad del aire interior según Pedro Ojeda
Para el experto, la clave no está únicamente en evitar el exterior, sino en transformar la vivienda en un espacio de baja carga alergénica. El consejo es aparentemente sencillo, pero tiene detrás una explicación científica clara: mantener las ventanas cerradas durante las horas centrales del día y apoyarse en sistemas de purificación capaces de reducir la presencia de partículas microscópicas.
Ojeda insiste en una idea reveladora: "La calidad del aire interior suele ser peor que la del exterior". Esto ocurre porque en los espacios cerrados se acumulan partículas finas, alérgenos y compuestos derivados de la actividad cotidiana. Cocinar, limpiar o incluso ventilar en momentos inadecuados puede empeorar la situación.
En este escenario, tecnologías como el purificador compacto Dyson HushJet HJ10 buscan responder a esa necesidad creciente de controlar el entorno doméstico. El dispositivo apuesta por una filtración avanzada diseñada para capturar partículas microscópicas como polvo, polen y otros alérgenos, distribuyendo aire purificado incluso en estancias amplias. La idea, según los especialistas, no es convertir el hogar en una burbuja imposible, sino reducir de manera constante la exposición diaria.
Pedro Ojeda y el sueño: por qué dormir mejor reduce los síntomas de alergia
Uno de los aspectos más desconocidos de las alergias primaverales tiene que ver con el descanso. Respirar aire cargado de partículas durante la noche puede agravar la inflamación de las vías respiratorias superiores y traducirse en despertares constantes, sensación de cansancio o congestión al levantarse.
"Al reducir la carga de partículas en suspensión mientras dormimos, disminuye la inflamación de la vía aérea superior y mejora significativamente la calidad del sueño", explica Pedro Ojeda. Dormir bien se convierte también en una herramienta para sobrellevar mejor los síntomas alérgicos.
Por eso, durante los meses de mayor polinización, controlar la calidad del aire nocturno puede convertirse en un gesto tan relevante como tomar medicación pautada por el especialista.
Pedro Ojeda explica cómo limpiar la casa para reducir el polen
Más allá del aire, existe otro enemigo silencioso: las superficies. El polen se deposita fácilmente sobre alfombras, sábanas o sofás, y puede volver a circular por el ambiente con un gesto tan cotidiano como barrer.
"El problema no es solo la entrada de polen, sino su permanencia y re-suspensión", explica el alergólogo. De ahí que recomiende abandonar hábitos tradicionales como el uso de escobas o plumeros, ya que dispersan de nuevo las partículas.
La apuesta pasa por mantener una limpieza constante mediante sistemas de aspiración capaces de capturar los alérgenos sin devolverlos al ambiente. Existen aspiradores con filtros diseñados para retener partículas finas y minimizar que vuelvan al ambiente, aunque lo importante, insisten los expertos, es mantener una rutina de limpieza constante.