ESdiario

La recuperación gana peso en la práctica deportiva: descansar, tratar y cuidar el cuerpo después del esfuerzo

La vuelta a la rutina devuelve el deporte al día a día de muchos españoles, pero también pone de relieve la importancia de recuperar correctamente después del ejercicio. La fatiga y las molestias musculares son habituales entre quienes practican actividad física y, a medida que aumenta la exigencia, crece también el interés por incorporar estrategias específicas de recuperación.

Deporte y lesiones van de la mano

Deporte y lesiones van de la mano

ESdiario .
Publicado por
Francisco Pérez

Creado:

Actualizado:

Con el final del verano y el regreso a los hábitos cotidianos, gimnasios, centros deportivos y espacios de entrenamiento recuperan buena parte de su actividad. Para muchos españoles, septiembre supone también el momento de retomar una práctica deportiva que durante las vacaciones puede haberse reducido o realizado de manera diferente. Ese regreso a la actividad plantea, sin embargo, un aspecto que durante mucho tiempo ha quedado en segundo plano: el entrenamiento no termina cuando acaba el ejercicio, sino que la recuperación forma parte del propio proceso deportivo.

Los datos del “Barómetro del bienestar y el rendimiento de Wellbeinn” apuntan precisamente en esa dirección. El estudio señala que el 90% de los españoles practica algún tipo de actividad física, principalmente por motivos relacionados con la salud y el bienestar. Al mismo tiempo, revela que la fatiga y las molestias musculares forman parte de la experiencia habitual de una mayoría de quienes hacen deporte.

La exigencia física también condiciona la recuperación

Según el Barómetro, tres de cada cuatro españoles que practican deporte experimentan fatiga o molestias musculares después de realizar ejercicio. El 53% asegura que las sufre algunas veces, mientras que un 22% afirma experimentarlas frecuentemente o siempre. Solo el 25% señala que casi nunca o nunca tiene este tipo de molestias.

La percepción varía en función de diferentes factores. Las mujeres declaran sufrir fatiga frecuente o constante en mayor proporción que los hombres, con un 24% frente al 20%, mientras que el grupo de entre 35 y 44 años registra el porcentaje más elevado de personas que aseguran experimentarla frecuentemente o siempre, con un 28%.

Pero es el nivel de exigencia deportiva el que establece una diferencia más significativa. Más de la mitad de quienes practican deporte con un perfil competitivo, el 55%, declara experimentar fatiga frecuentemente o siempre, frente al 16% de quienes realizan actividad física con carácter recreativo.

La diferencia resulta relevante porque muestra que la recuperación no responde únicamente a la aparición de una molestia. También está relacionada con la intensidad, la frecuencia y los objetivos de la práctica deportiva. Cuanto mayor es la carga física, mayor es la necesidad de gestionar adecuadamente el descanso y la recuperación.

El descanso sigue siendo la principal herramienta

Pese a la creciente aparición de nuevas tecnologías y tratamientos orientados a facilitar la recuperación, las estrategias más utilizadas continúan siendo las tradicionales. El descanso es el método más habitual, utilizado por el 70% de quienes practican deporte, seguido de los estiramientos, con un 50%.

A mayor distancia aparecen la suplementación nutricional, utilizada por el 21%, y los masajes o la fisioterapia, con un 19%. Las tecnologías específicas de recuperación todavía tienen una implantación menor y son utilizadas por el 4% de los encuestados.

El uso de unas u otras herramientas también está condicionado por el nivel deportivo. Los perfiles amateur y competitivo recurren con mayor frecuencia a masajes o fisioterapia, mientras que la utilización de tecnologías específicas aumenta entre quienes mantienen una práctica más exigente.

Más allá de las cifras concretas, el cambio apunta hacia una evolución de la cultura deportiva. La recuperación empieza a entenderse como una parte más de la preparación física, junto al entrenamiento, la alimentación y el descanso, y no únicamente como una respuesta cuando aparece una lesión o una molestia.

Recuperación y termalismo

Recuperación y termalismo

Una recuperación que va más allá del entrenamiento

Esta evolución también está ampliando el abanico de recursos utilizados por los deportistas. A las estrategias habituales se suman progresivamente tratamientos destinados a favorecer la relajación muscular, mejorar la sensación de recuperación después del esfuerzo o facilitar la vuelta a la actividad.

En este contexto, las aguas mineromedicinales y los tratamientos termales mantienen un espacio propio dentro de las opciones vinculadas al bienestar y la recuperación. El termalismo combina el descanso con tratamientos específicos y un entorno diseñado para reducir el ritmo de actividad, una característica especialmente relevante cuando la práctica deportiva forma parte de una rutina intensa.

El valor de estos espacios no reside únicamente en la aplicación de una determinada terapia, sino también en la posibilidad de integrar descanso, recuperación física y bienestar en una misma experiencia. Una tendencia que conecta con la creciente preocupación por prevenir la sobrecarga y mantener una práctica deportiva sostenible a lo largo del tiempo.

En España, Archena y su balneario representan uno de los destinos vinculados históricamente al uso de aguas termales y a los tratamientos relacionados con el bienestar y la recuperación. La combinación de aguas mineromedicinales, tratamientos y descanso convierte al destino murciano en una referencia dentro de una concepción de la recuperación que no se limita exclusivamente al ámbito deportivo.

La edad introduce otra perspectiva

Los datos del Barómetro también ofrecen una lectura interesante cuando se analiza la relación entre actividad física, edad y recuperación. Los mayores de 55 años son el grupo que declara experimentar con menor frecuencia fatiga constante o frecuente después de hacer deporte, con un 14,5%.

Al mismo tiempo, son quienes presentan una menor utilización de métodos específicos de recuperación: el 18% afirma no utilizar ninguno. El dato adquiere especial interés si se tiene en cuenta que este mismo grupo es el que declara practicar actividad física con mayor frecuencia. Uno de cada cuatro mayores de 55 años, el 25%, asegura realizar ejercicio diariamente, el doble que la media.

La aparente contradicción puede interpretarse desde otra perspectiva. Para una parte de la población de mayor edad, la actividad física parece estar más integrada en la vida cotidiana y asociada a hábitos constantes, mientras que entre quienes practican deporte con mayor intensidad la recuperación tiende a adquirir un carácter más planificado.

Recuperar también es cuidar

La vuelta a la rutina deportiva, por tanto, no consiste únicamente en recuperar los entrenamientos que quedaron aparcados durante el verano. También supone recuperar una forma de entender la actividad física en la que el descanso y el cuidado del cuerpo tienen un papel tan relevante como el propio ejercicio.

Los datos disponibles muestran que la mayoría de los españoles ya utiliza alguna estrategia para recuperarse, aunque el descanso y los estiramientos continúan siendo las opciones predominantes. La evolución de los hábitos deportivos está incorporando, además, nuevas herramientas y tratamientos, especialmente entre quienes someten a su organismo a mayores niveles de exigencia.

En ese escenario, el interés por la recuperación abre también la puerta a fórmulas tradicionales vinculadas al bienestar, como el termalismo. Las aguas mineromedicinales, los tratamientos termales y el descanso pueden formar parte de una estrategia más amplia de recuperación, siempre entendida como complemento de una adecuada preparación física y, cuando existen molestias o lesiones, de la valoración de los profesionales sanitarios.

La tendencia parece clara: hacer deporte ya no se entiende únicamente como acumular kilómetros, levantar más peso o mejorar una marca. Cada vez cobra mayor importancia saber parar, descansar y recuperar para poder volver a entrenar en mejores condiciones. Y es precisamente en ese punto donde la recuperación deja de ser el final del entrenamiento para convertirse en una parte esencial del bienestar asociado a la práctica deportiva.

tracking