| 04 de Julio de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Tras el fracaso de Uncharted, ¿puede alguna adaptación de un videojuego a la gran pantalla triunfar de verdad algún día?

Desde hace un par de décadas, el cine comercial parece estar quedándose sin ideas. A la amplia lista de remakes que reciclan viejas ideas o clásicos, y en la que directores como Quentin Tarantino también han caído, se suman una …

| Pablo Del Campo Tvcine

Desde hace un par de décadas, el cine comercial parece estar quedándose sin ideas. A la amplia lista de remakes que reciclan viejas ideas o clásicos, y en la que directores como Quentin Tarantino también han caído, se suman una tendencia notable a adaptar videojuegos (tendencia que comenzó a cuentagotas cuando en 1993 se estrenó un largometraje basado en el carismático fontanero Mario Bross).

Sin embargo, aunque ha habido remakes de calidad estrenados en los últimos tiempos, parece que las películas basadas en videojuegos no suelen tener éxito, al menos nunca por parte de la crítica. ¿Puede haber un título de esta industria que por fin disfrute de una adaptación unánimemente apreciada? 

Problemas que presenta la adaptación de un videojuego al cine 

El primer problema con el que se encuentra la adaptación de un videojuego al cine es el del lenguaje. Los mejores juegos de estrategia y aventuras ya cuentan con sus personajes tridimensionales o bidimensionales, así como con sus propias voces y su propia idiosincrasia. De hecho, jugarlos, más cuando se puede hacer gratuitamente en numerosas plataformas enfocadas a PC o dispositivos móviles, es casi como estar viendo una película interactiva. Normal que, entonces, los usuarios prefieran entretenerse con ellos y busquen en el cine opciones algo más originales o diferentes. 

Y es que adaptar un videojuego al cine suele eliminar más que añadir, al contrario de lo que ocurre con adaptaciones literarias, donde el mundo audiovisual puede darle una nueva dimensión a la obra (y en la que las licencias por cambio de lenguaje son más aceptadas). Casos como el de la película basada en Silent Hill lo dejan claro: ¿Cómo se puede resumir un juego de más de diez horas de duración en apenas hora y media? ¿Cómo se traslada una historia en primera persona basada en la tensión a un argumentario de película? Las posibilidades de fracaso, de este modo, son altas. 

No toda han sido malas noticias para Uncharted 

De todas formas, aunque la crítica ha vapuleado sin piedad la película protagonizada por Tom Holland, Uncharted parece haber tenido un más que interesante éxito en taquilla. Aunque siempre se puede esperar más de una superproducción de estas características, recaudar más de 220 millones de dólares en los tiempos que corren no es en absoluto algo desdeñable. Sin embargo, ¿a la industria del videojuego solo le interesa crear productos comerciales que generen beneficios o quiere aportar algo más al mundo del cine? Si hay algo de lo segundo, está claro que algo tiene que cambiar, y fracasos pasados lo corroboran: 

Otros fiascos sonados: Final Fantasy, Street Fighter y Alone in the Dark 

Cerramos este artículo con tres de las películas basadas en videojuegos cuya calidad o recaudación fue un total descalabro: 

Final Fantasy: Generó una gran expectación debido a la posición de Square dentro de la industria del videojuego, que había logrado publicar tres obras maestras seguidas (los Final Fantasy VII, VIII y IX), pero fue un rotundo fracaso en taquilla que costó mucho a la compañía. 

Street Fighter: Película basada en el mítico juego de lucha que tanto éxito tuvo en las máquinas recreativas de los años 90. Pese a la popularidad del videojuego, y a que la película recaudó casi 100 millones de dólares, el resultado fue un total despropósito

Alone in the dark: Para muchos, la peor película basada en un videojuego de toda la historia. El clásico del terror de 1992 vio su estreno en la gran pantalla en 2005, con una historia repleta de incongruencias en el guión y que, además, enfadó a muchos seguidores de la saga, ya que las referencias al videojuego brillaban por su ausencia.