Parece una playa escondida de Polinesia, pero es Asturias: la playa más pequeña del mundo es española y no tiene vista al mar
Gulpiyuri, la playa más pequeña del mundo, está oculta entre prados asturianos y solo se deja ver cuando sube la marea.

Como un oasis secreto en mitad del verde asturiano, Gulpiyuri sorprende por su aspecto de cala polinesia, aún sin verse el mar.
En pleno corazón verde de Asturias, entre prados que parecen sacados de otro mundo, surge una joya tan insólita como encantadora. La playa de Gulpiyuri es una playa interior, sin mar a la vista, que "respira" con las mareas del Cantábrico a través de túneles subterráneos, como si fuera una piscina natural secreta.
Viajes
Parece Maldivas, pero es España: este paraíso azul está a un ferry de distancia
Patricia de la Torre

A pesar de su tamaño, Gulpiyuri atrae visitantes que buscan bañarse en un entorno insólito y natural, lejos de lo convencional.
Gulpiyuri, una pequeña maravilla interior
Gulpiyuri se encuentra unos 100 metros tierra adentro, separada del mar por acantilados calizos. El océano entra por una cueva sumergida, alimentando una especie de dolina o sumidero con arena fina y agua transparente. El lugar mide apenas unos 40 metros de largo, lo que la convierte en la playa más pequeña del mundo.
Fue declarada Monumento Natural en 2001 y forma parte del Paisaje Protegido de la Costa Oriental de Asturias, lo que añade una capa de protección a este rincón delicado y exclusivo.

Desde el cielo se entiende el milagro geológico: el mar está ahí, pero Gulpiyuri permanece oculta tierra adentro.
Cómo llegar a la playa de Gulpiyuri
Llegar a Gulpiyuri es parte del encanto. Desde el pueblo de Naves o la playa de San Antolín, el trayecto se realiza solo a pie por un sendero sencillo entre prados, lo que añade suspense y recompensa cuando finalmente aparece esa pequeña cala escondida.
El aparcamiento se encuentra a unos 200 metros; cuidado con dejar el coche fuera de los espacios permitidos: la policía multa.
Puedes ver cómo las olas empujan el agua por túneles ocultos y, en marea alta, el agua cubre casi toda la arena. Es como estar en una piscina marina que aparece y desaparece con la marea.

Estas grietas entre la roca caliza permiten que el agua marina viaje bajo tierra y emerja en la playa más pequeña del mundo.
Lo que convierte a Gulpiyuri en un secreto que emociona
La sensación de conexión con la naturaleza es inmediata, incluso en los meses de verano, cuando la afluencia aumenta; pero si vas temprano o fuera de temporada, podrás sentir que descubres tu propia playa secreta. Hay gaviotas y cormoranes que sobrevuelan los acantilados y ver cómo la marea cambia y el entorno se transforma es todo un espectáculo.
Y para rematar el plan… nada como un buen cachopo, de esos que solo en Asturias saben preparar, y cuyos mejores exponentes puedes descubrir en el ranking de Los cinco mejores cachopos que puedes comer en Asturias según la IA de ChatGPT.