Paso a paso: así se vive la montaña con Open Mountain de Helly Hansen
La alta montaña pone a prueba el cuerpo, la técnica y la capacidad de trabajar en equipo. Cada mes de junio, Helly Hansen invita a descubrirla con Open Mountain: aprendiendo, compartiendo y disfrutando de cada paso del camino.
La alta montaña exige preparación y respeto.Txema Trull
La montaña nunca hace concesiones. El tiempo cambia sin avisar, el terreno obliga a adaptarse a cada paso y una decisión equivocada puede convertir una jornada inolvidable en un problema. Por eso, cualquier aventura en alta montaña empieza mucho antes de ponerse en marcha. Hace falta un gran equipo humano, dispuesto a compartir conocimientos, apoyarse mutuamente y tomar decisiones con calma. Y también un equipamiento técnico en el que confiar cuando la montaña muestra su lado más exigente.
Con esa filosofía nació Open Mountain Month, la iniciativa internacional que Helly Hansen celebra cada mes de junio para acercar la alta montaña a más personas a través de experiencias guiadas en algunos de los escenarios más espectaculares del mundo. No se trata únicamente de alcanzar una cima, sino de moverse por ella con seguridad, entender la montaña y descubrir que la mejor recompensa suele estar en el propio camino.
Este año, la edición española tuvo como escenario el Circ de Colomèrs, en pleno Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici. Durante tres días convivieron en el refugio de Colomèrs y afrontaron juntos la ascensión al Tuc de Balaguera (2.753 metros), un itinerario que atraviesa lagos de origen glaciar, neveros y paisajes de alta montaña donde el trabajo en equipo resulta tan importante como el esfuerzo individual.
Te lo contamos en imágenes. Las siguientes fotografías recorren la experiencia desde el briefing inicial hasta el regreso al refugio. Un recorrido que muestra que, en la alta montaña, la formación, la seguridad y el compañerismo son tan importantes como alcanzar la cima.
La aventura comienza antes de dar el primer paso.Lola Ruiz
El punto de partida
Toda jornada en alta montaña debería comenzar con un briefing. Antes de dar el primer paso conviene conocer el recorrido, revisar el material, consultar la previsión meteorológica y resolver cualquier duda. En esta ocasión, los guías de Carros de Foc presentan el itinerario, explican las condiciones previstas y recuerdan las principales normas de seguridad antes de ponerse en marcha.
La excursión termina, los compañeros pueden ser para siempre.Lola Ruiz
El primer paso es conocerse.
Las mejores rutas no siempre empiezan caminando, sino entre presentaciones, conversaciones y sonrisas. El grupo reúne a personas con niveles de experiencia muy distintos, pero unidas por una misma pasión por la montaña. Ese ambiente cercano, una de las señas de identidad de Open Mountain Month, ayuda a crear la confianza que más tarde será fundamental sobre el terreno.
Antes de caminar, cuerpo y mente deben estar listos.Lola Ruiz
El cuerpo también necesita prepararse
Antes de emprender una jornada exigente, preparar la musculatura resulta casi tan importante como revisar el equipo. La sesión de movilidad y estiramientos junto al lago ayuda a activar el cuerpo, reducir la tensión acumulada y comenzar la marcha en mejores condiciones. El escenario, rodeado por montañas y envuelto por la tranquilidad de primera hora de la mañana, convierte ese momento en una experiencia casi tan especial como la propia ascensión.
Una mochila pesa; la improvisación, mucho más.Lola Ruiz
Cada detalle cuenta
En la montaña no conviene cargar más peso del necesario, pero tampoco olvidar aquello que puede marcar la diferencia. Agua, ropa de abrigo, protección frente a la lluvia, comida, gafas de sol o un pequeño botiquín forman parte del equipo básico para una ruta de alta montaña. Una mochila bien preparada permite responder con mayor seguridad a los cambios de tiempo y a cualquier imprevisto que pueda surgir durante la jornada.
Cada paso deja un poco más lejos el mundo cotidiano.Lola Ruiz
El valle queda atrás
El acceso al refugio de Colomèrs comienza dejando atrás la pista de Tredòs para adentrarse en uno de los paisajes más emblemáticos del Parque Nacional. La presa marca simbólicamente el paso entre el mundo cotidiano y la alta montaña. A partir de aquí, el sendero asciende entre praderas, arroyos y grandes bloques de granito antes de ganar altura de forma progresiva. Todavía queda lejos la nieve, pero la montaña comenzará enseguida a mostrar su carácter.
Un puente deja atrás un mundo y acerca otro.Lola Ruiz
Cada paso suma
En montaña no siempre se avanza deprisa. Los puentes, torrentes y senderos estrechos recuerdan la importancia de caminar con atención. Mantener una cadencia constante resulta mucho más eficaz que alternar acelerones y paradas. En rutas de varias horas, dosificar el esfuerzo desde el principio suele marcar la diferencia.
La niebla forma parte de la aventura.Lola Ruiz
Cuando la montaña cambia de rostro
El paisaje cambia casi sin darse cuenta. Los bosques dejan paso a un terreno más abierto, aparecen las primeras rocas y la niebla empieza a transformar la percepción del entorno. Es el momento de prestar todavía más atención a las indicaciones y de mantener el grupo unido. En alta montaña, las condiciones meteorológicas pueden variar con rapidez y la mejor decisión suele ser anticiparse antes de que aparezcan las dificultades.
En la montaña, debemos escuchar a nuestro cuerpo.Lola Ruiz
Parar también forma parte del camino
Esperar a tener sed es uno de los errores más habituales entre quienes empiezan a practicar senderismo de montaña. Mantener una hidratación adecuada y reponer energía de forma regular resulta esencial para afrontar una jornada en alta montaña. Pequeñas pausas para beber, comer algo ligero y recuperar el aliento ayudan a mantener el rendimiento y permiten afrontar con mayores garantías los tramos más exigentes del recorrido.
Los crampones proporcionan agarre sobre nieve dura y hielo.Lola Ruiz
El momento de prepararse para otro reto
Llega el momento en el que el material deja de viajar en la mochila para convertirse en una herramienta imprescindible. Colocar correctamente los crampones y comprobar que quedan perfectamente ajustados es fundamental antes de pisar un nevero. Un pequeño detalle puede marcar una gran diferencia cuando el terreno se vuelve resbaladizo. En Open Mountain, ese aprendizaje forma parte de la experiencia y se realiza siempre antes de adentrarse en los tramos más técnicos.
Caminar sobre nieve exige técnica y confianza.Txema Trull
Primeros pasos con los crampones
La nieve cambia por completo la forma de caminar. Cada apoyo requiere mayor atención y el ritmo se vuelve más pausado para ganar seguridad. Es el momento de poner en práctica las indicaciones recibidas durante el briefing y empezar a familiarizarse con un terreno muy distinto al de los senderos de montaña. Más que avanzar deprisa, aquí lo importante es hacerlo con confianza y disfrutando de una experiencia nueva para muchos de los participantes.
La nieve impone nuevas reglas al camino.Txema Trull
La nieve obliga a ser prudente
Conforme aumenta la altitud, el paisaje cambia de forma radical. Aunque el calendario ya marca el mes de junio, los neveros siguen formando parte del recorrido y obligan a adaptar la progresión. El grupo avanza de manera ordenada, manteniendo las distancias y siguiendo la huella abierta por quienes van delante. Es una forma sencilla de mejorar la seguridad y reducir el esfuerzo en terrenos donde cada paso exige una atención constante.
Conversaciones profundas en lo alto de la montaña.Lola Ruiz
Conversaciones durante la marcha
Durante la marcha también se aprende de otros. Compartir impresiones con quienes tienen más experiencia o intercambiar consejos sobre el terreno que queda por delante forma parte de la filosofía de Open Mountain. Cada salida se convierte así en una oportunidad para aprender, ganar confianza y disfrutar de una afición compartida.
La inmensidad recuerda lo pequeños que somos.Lola Ruiz
En medio de la montaña
La inmensidad del paisaje recuerda lo pequeños que somos frente a la naturaleza y la importancia de avanzar con prudencia. Es precisamente en escenarios como este donde cobra sentido todo lo aprendido durante la jornada: la preparación, el trabajo en equipo y el respeto por un entorno que marca sus propias reglas.
En altura, el material y la técnica marcan la diferencia.Txema Trull
Ya en terreno alpino
Los crampones y piolet pasan a desempeñar un papel protagonista, permitiendo progresar con seguridad sobre la nieve. Guiados por profesionales y siguiendo siempre sus indicaciones, comienza uno de los tramos más exigentes de la ascensión, donde la técnica resulta tan importante como la condición física.
Cada paso exige precisión y confianza.Txema Trull
La parte más técnica
El último tramo concentra la mayor dificultad de toda la ascensión. La pendiente aumenta y cada paso exige precisión, concentración y confianza en el material. Es el momento de aplicar todo lo aprendido durante la jornada y comprobar que la seguridad en la montaña siempre depende de una combinación de técnica, experiencia y prudencia.
Cuando el esfuerzo empieza a tener recompensa.Txema Trull
Los últimos metros
Cuando la cima ya está cerca, el cansancio empieza a quedar en un segundo plano. Es el momento de levantar la vista, disfrutar del paisaje y ser consciente del camino recorrido. Cada metro ganado resume horas de esfuerzo, aprendizaje y trabajo en equipo, los valores que inspiran la filosofía de Open Mountain.
La cima es mejor cuando se comparte.Txema Trull
Llegar juntos
Compartir el esfuerzo, superar juntos las dificultades y alcanzar la cima da sentido a cada paso de la ascensión. Hay momentos que apenas duran unos segundos, pero permanecen en la memoria durante mucho tiempo.
La montaña decide cuándo mostrar su mejor cara.Txema Trull
Foto de familia en la cima
Tras siete horas de ruta, el grupo alcanza la cima del Tuc de Balaguera. La niebla apenas permite intuir las montañas que lo rodean. Lejos de restar valor a la experiencia, recuerda una de las grandes lecciones de la alta montaña: es la naturaleza quien marca siempre las condiciones y el montañero solo puede adaptarse a ellas con respeto y humildad.
El cuerpo empieza a notar el esfuerzo.Lola Ruiz
Una pausa merecida
Quitarse los crampones marca el final de la parte más exigente de la ascensión, aunque los montañeros saben que el descenso también exige mantener la concentración. El cansancio aparece, acompañado de esa satisfacción que solo deja el esfuerzo compartido. Es el momento de sentarse, recuperar el aliento y disfrutar, por unos minutos, de la tranquilidad que ofrece la montaña antes de emprender el camino de regreso.
La aventura termina, la experiencia permanece.Lola Ruiz
Llegada al refugio
El regreso al refugio invita a mirar atrás. El objetivo se ha cumplido, pero el verdadero recuerdo de la jornada está en las conversaciones, los pasos compartidos y todo lo aprendido durante el camino. Al final, las mejores experiencias en la montaña no siempre se miden en metros de desnivel, sino en todo lo que uno se lleva de vuelta.
Open Mountain refleja la forma en la que Helly Hansen entiende la alta montaña: no solo como un escenario para la aventura, sino como un lugar donde la formación, la seguridad y la experiencia compartida forman parte del viaje. Una filosofía que convierte cada ascensión en una oportunidad para disfrutar de la naturaleza con una mirada más consciente y respetuosa, siempre desde la humildad que exige la montaña.