CAPITAL ARAGONESA
Zaragoza: siete lugares cuyos secretos poca gente conoce
Una catedral que esconde una de las mejores colecciones de tapices de Europa, un monasterio habitado desde hace siete siglos, un acuario que prescinde del mar y hasta un museo del futuro que invita a mirar al pasado. Zaragoza guarda secretos donde menos te esperas.

Incluso la silueta más reconocible de Zaragoza puede guardar algún secreto.
Zaragoza exige tiempo, atención y una segunda mirada. Porque algunos de sus secretos están a la vista de todos y, aun así, pasan inadvertidos.
Sus monumentos más conocidos esconden detalles inesperados y otros lugares, mucho menos conocidos, reservan auténticas sorpresas. Basta atravesar una puerta, levantar la vista o descender unos metros bajo tierra para empezar a encontrarlas.
Y no todas pertenecen al pasado. Zaragoza es una ciudad construida a capas, donde la herencia islámica, el mudéjar, el gótico y el barroco conviven con los grandes ríos del planeta y con una arquitectura contemporánea que mira hacia el futuro.
Este recorrido no pretende abarcar todo lo que ofrece la ciudad. Te propongo siete preguntas con las que descubrir que Zaragoza puede sorprender incluso a quienes creen conocerla.

Once cúpulas desde fuera y una sorpresa más al entrar en el Pilar.
¿Cuántas cúpulas tiene el Pilar?
La respuesta es once, aunque no resulta fácil contarlas a simple vista. Para intentarlo conviene alejarse del templo, cruzar el Ebro y contemplar su silueta desde diferentes perspectivas. Unas cúpulas aparecen mientras otras quedan ocultas, y solo sumándolas se consigue resolver el enigma. Hacerlo permite, además, apreciar mucho mejor la complejidad arquitectónica de uno de los monumentos más emblemáticos de España.
Ya en el interior, la Santa Capilla guarda otra sorpresa. La estructura barroca que alberga la imagen de la Virgen del Pilar se levanta como una pequeña iglesia dentro de la propia basílica, coronada por una gran cúpula que concentra buena parte de las miradas de fieles y visitantes. Si sumamos también esta cúpula interior, la respuesta podría ser doce.

La Seo esconde tras sus muros una extraordinaria colección de tapices flamencos.
¿Cuántas catedrales tiene Zaragoza?
Durante siglos, ambos templos llegaron incluso a disputarse la primacía religiosa de la ciudad, hasta que en 1676 el papa Clemente X decretó la unión de sus cabildos. Desde entonces, Zaragoza cuenta con un único Cabildo Metropolitano y dos catedrales: la Seo y el Pilar.
Pero la Seo guarda otra sorpresa. En sus antiguas estancias capitulares se encuentra el Museo de Tapices, que reúne una de las mejores colecciones del mundo de tapices flamencos de los siglos XV, XVI y XVII, un conjunto de extraordinario valor histórico y artístico que pocos esperan encontrar al atravesar las puertas de la catedral.
Y apenas hay que alejarse de ella para descubrir otros dos tesoros mucho menos conocidos: la Parroquieta y el Monasterio de las Canonesas del Santo Sepulcro, protagonistas de la visita "Dos joyas únicas en el corazón de la ciudad", organizada por Zaragoza Turismo.

Además del sepulcro, una «F» en el muro, erres en los azulejos y una cripta bajo tierra.
¿Qué esconde la Parroquieta en su fachada y bajo sus pies?
En el exterior, su espectacular muro de ladrillo y cerámica del siglo XIV constituye una de las grandes obras del mudéjar aragonés. Pero merece la pena detenerse a observarlo con atención, pues funciona como un auténtico libro de historia. Entre los azulejos medievales se intercalan piezas restauradas que pueden reconocerse por una discreta letra «R». Y todavía queda otra curiosidad: una gran marca en el muro permite adivinar el antiguo arco que comunicaba la Parroquieta con el Palacio Arzobispal. Su forma recuerda tanto a una gigantesca «F» que los guías bromean comparándola con el logotipo de Facebook.
En el interior, los mocárabes y la riqueza decorativa completan la visita. Pero todavía queda por descubrir uno de sus secretos mejor guardados.
Al descender a la cripta gótica del siglo XIV cuesta imaginar que durante mucho tiempo este espacio permaneciera relegado a funciones mucho más prosaicas: llegó a utilizarse como carbonera y almacén. Su recuperación permitió rescatar del olvido este sorprendente espacio medieval.

Siete siglos de historia permanecen vivos entre los muros de las Canonesas.
¿Por qué fueron excomulgadas las Canonesas?
Esta forma de vida cambió en el siglo XVI, cuando las disposiciones surgidas del Concilio de Trento impusieron la clausura. Las Canonesas intentaron mantener sus antiguas costumbres y el conflicto llegó a su punto culminante en 1573. La priora Petronila Cabrero y varias religiosas salieron del monasterio y se dirigieron a una huerta de la comunidad, donde pasearon y recogieron flores antes de regresar. El gesto supuso desobedecer la clausura y, apenas un mes después, fueron excomulgadas. Posteriormente fueron absueltas cuando aceptaron las nuevas disposiciones, aunque durante años sus familias continuaron reclamando que pudieran recuperar parte de las libertades que tradicionalmente habían disfrutado.
Conocer esta historia permite recorrer con otros ojos un monasterio que conserva buena parte de su arquitectura medieval. La visita atraviesa la sala capitular, donde llama especialmente la atención el pavimento formado por azulejos de distintas épocas; el claustro, que invita a recorrerlo en silencio; y el antiguo refectorio, donde se conserva un pequeño órgano positivo construido en 1538 por Martín de Córdoba.
Más de siete siglos después, las Canonesas siguen aquí. El Santo Sepulcro no es únicamente un monumento que conserva las huellas de una comunidad medieval, sino un monasterio vivo en el que las religiosas continúan habitando unos espacios ligados a su historia desde comienzos del siglo XIV y que, al mismo tiempo, abre sus puertas para que los visitantes puedan descubrir una parte poco conocida de la historia de Zaragoza.

Tras la apariencia de una fortaleza, la Aljafería esconde un sorprendente palacio.
¿Es la Aljafería lo que parece desde fuera?
Construido en el siglo XI como residencia de recreo de los reyes de la taifa de Saraqusta, el conjunto conserva el Patio de Santa Isabel, con jardines, agua y delicadas arquerías que recuerdan a la Alhambra —construida siglos más tarde—, y un pequeño oratorio inspirado en la mezquita de Córdoba. Sus espacios fueron concebidos para impresionar a embajadores y visitantes mediante complejos juegos de luz. Hoy siguen haciéndolo.
Saraqusta fue el nombre que recibió la antigua Caesaraugusta durante la época musulmana y del que deriva el actual Zaragoza. Palacio musulmán, residencia real cristiana, palacio de los Reyes Católicos, cuartel militar y actual sede de las Cortes de Aragón. Cada época fue dejando su huella sin borrar completamente la anterior. Esa sucesión resulta especialmente visible en el Salón del Trono de los Reyes Católicos, donde el espectacular artesonado y una decoración dominada por rojos, verdes, azules y dorados conviven con un edificio cuyo origen se remonta cuatro siglos atrás.
Pero más allá de los detalles históricos, quizá lo que más permanece en la memoria después de la visita sea ese contraste inicial. Los arcos entrelazados, la decoración geométrica, los artesonados y la delicadeza de algunos espacios parecen pertenecer a un edificio completamente distinto de la fortaleza contemplada desde el exterior. Al salir de nuevo al exterior, cuesta imaginar que toda esa riqueza se esconda tras unos muros de apariencia tan austera.

Del gigantesco arapaima al diminuto ajolote, todo sorprende en el Acuario de Zaragoza.
¿Qué tienen en común el Amazonas, el Nilo y el Ebro?
Nacido con motivo de la Expo Zaragoza 2008, dedicada al agua y al desarrollo sostenible, su recorrido reproduce cinco grandes ecosistemas fluviales —Amazonas, Nilo, Mekong, Murray-Darling y Ebro— y reúne especies procedentes de lugares muy diferentes del mundo.
A cientos de kilómetros del mar, el Acuario de Zaragoza recuerda que bajo las aguas de los grandes ríos existe todo un mundo por explorar.

Mobility City recorre la historia de la movilidad sin perder de vista el futuro.
¿Puede un museo del futuro hacernos viajar al pasado?
Y ahí reside una de sus sorpresas. Quien llega esperando encontrarse únicamente con vehículos eléctricos, ciudades inteligentes y propuestas futuristas puede acabar frente a auténticas piezas de la historia del automóvil. Por sus exposiciones han pasado desde un DeLorean como el que hizo soñar con viajes en el tiempo en Regreso al futuro hasta el Mercedes-Benz 190 E 2.3-16 con el que Ayrton Senna, recién llegado a la Fórmula 1, ganó en 1984 la Carrera de Campeones de Nürburgring, imponiéndose a grandes figuras de la Fórmula 1 como Niki Lauda o Alain Prost. Las muestras van cambiando, pero la filosofía permanece: para imaginar cómo nos moveremos mañana también hay que conocer cómo llegamos hasta aquí.
Aunque quizá el primer prodigio tecnológico sea el propio edificio. El Pabellón Puente mide 270 metros, pesa unas 7.000 toneladas y su peculiar envolvente está inspirada en las escamas de un tiburón. Su construcción esconde un dato difícil de imaginar: 140 metros de su estructura, con un peso aproximado de 2.200 toneladas, se levantaron en tierra firme, a unos 150 metros de la orilla, y posteriormente fueron trasladados hasta su posición definitiva sobre el Ebro.
Así, después de recorrer siglos de historia entre catedrales, palacios y monasterios, Zaragoza demuestra que no todos sus secretos pertenecen al pasado. Algunos se esconden también en uno de sus edificios más vanguardistas. Siete lugares, siete preguntas y unas cuantas respuestas inesperadas.
DÓNDE COMER EN ZARAGOZA:
- Palomeque. Fernando Mallenco y la familia Arlés llevan 26 años haciendo del buen producto y el servicio sus señas de identidad. Su premiado ternasco asado y sus famosas salmueras figuran entre los grandes reclamos de la casa.
- Bula Tapas. Tapeo informal, buen producto y una agradable terraza en pleno centro histórico.
- Sal Gorda y Sal Fina. Dos propuestas de David Gómez: cocina actual y carnes en Sal Gorda; brasas, pescados y mariscos en Sal Fina.
- Tragantúa. Un clásico junto a la plaza de Santa Marta, con una terraza apetecible y una carta en la que destacan pescados y mariscos, servidos con cariño.
- El Fuelle. Museo-restaurante donde las brasas y el ternasco son los protagonistas, con Santiago y Pilar al frente desde hace 42 años.
DÓNDE DORMIR EN EL CENTRO DE ZARAGOZA:
- Hotel Palafox 5*. Emblemático cinco estrellas con amplias instalaciones, gimnasio y piscina en la azotea.
- NH Collection Gran Hotel de Zaragoza 4*. Edificio señorial que combina la elegancia de los grandes hoteles clásicos con las comodidades actuales.
- Vincci Zaragoza Zentro 4*. Opción moderna, funcional y céntrica, con un marcado diseño contemporáneo.
OTRAS VISITAS PARA TODA LA FAMILIA:
- Bus Turístico. Forma cómoda de obtener una visión global de Zaragoza, desde el casco histórico hasta los espacios de la Expo 2008.
- Museo del Teatro de Caesaraugusta. Un paseo sobre los restos de uno de los grandes teatros de la Hispania romana para descubrir la Zaragoza de hace 2.000 años.