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La suspensión del servicio directo de alta velocidad hasta, al menos, finales de abril desata una enorme inquietud en la Costa del Sol. La Cámara de Comercio alerta de pérdidas millonarias, freno en las reservas y miles de empleos que podrían no llegar a crearse.

La suspensión del servicio directo de alta velocidad hasta, al menos, finales de abril desata una enorme inquietud en la Costa del Sol. La Cámara de Comercio alerta de pérdidas millonarias, freno en las reservas y miles de empleos que podrían no llegar a crearse.

Málaga teme un golpe millonario por el corte del AVE con Madrid en plena antesala de Semana Santa

La suspensión del servicio directo de alta velocidad hasta, al menos, finales de abril desata una enorme inquietud en la Costa del Sol. La Cámara de Comercio alerta de pérdidas millonarias, freno en las reservas y miles de empleos que podrían no llegar a crearse.

Luis Sordo
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La interrupción del servicio directo de AVE entre Madrid y Málaga, provocada por un desprendimiento de tierra en las proximidades de Álora, ha encendido todas las alarmas en la capital de la Costa del Sol. Y no solo por el trastorno para miles de viajeros. La preocupación real, la que ya recorre al empresariado malagueño, tiene nombre y apellidos: impacto económico, pérdida de competitividad y deterioro de imagen en uno de los momentos más delicados del calendario turístico.

No se trata únicamente de que muchos viajeros dejen de desplazarse cómodamente desde Madrid a Málaga en apenas dos horas y media. El problema, advierten desde la Cámara de Comercio, afecta de lleno al corazón económico de la provincia, justo cuando la Semana Santa marca el arranque de la temporada alta y pone en marcha el engranaje de una industria que da de comer a decenas de sectores.

El presidente de la Cámara de Comercio de Málaga, José Carlos Escribano, ha puesto cifra al alcance del problema. Según las estimaciones con las que trabaja actualmente la institución, y siempre a la espera de que se confirme si se cumple o no el último plazo anunciado para la reapertura parcial, el perjuicio económico ronda ya los 13 millones de euros.

Otras voces del sector elevan de forma muy significativa ese impacto. La Mesa del Turismo de España advierte de que las cancelaciones podrían superar el 30% en la capital y el 20% en la provincia, con pérdidas superiores a los 300 millones de euros solo durante la Semana Santa y hasta 1.300 millones si se tiene en cuenta el conjunto del trimestre.

A estas previsiones se suma otro dato especialmente sensible: la provincia podría perder hasta 195.000 turistas hasta mediados de abril, según distintas estimaciones del sector, lo que refuerza la preocupación en uno de los destinos más dependientes del turismo nacional.

Mucho más que turistas: un impacto en cadena

Escribano insiste en que sería un error reducir esta crisis a una lectura simplista, como si el único efecto fuera que “menos madrileños” puedan acudir a Málaga durante la Semana Santa. A su juicio, el alcance del problema es mucho mayor. El AVE Madrid-Málaga no solo trae visitantes nacionales: también actúa como una conexión decisiva para viajeros internacionales, congresos, ferias y turismo de negocios.

Ahí aparece uno de los ejemplos más reveladores. Un grupo procedente de mercados tan potentes como China puede considerar Málaga un destino atractivo si aterriza en Madrid y tiene garantizado un enlace ferroviario rápido con la Costa del Sol. Pero si ese trayecto deja de resolverse en dos horas y media y pasa a convertirse en una odisea de cuatro o cinco horas, la provincia sale directamente del radar competitivo.

Y ese daño no se limita a hoteles o restaurantes. La Cámara recuerda que más de 70 sectores dependen de forma directa del turismo. Desde el comercio a los servicios personales, pasando por el transporte, la restauración, la cultura o incluso negocios cotidianos del centro de la ciudad. Escribano citó un caso muy gráfico: una peluquería malagueña le trasladó que entre el 70% y el 80% de su clientela depende del turismo. Es decir, el frenazo no golpea solo a las grandes cadenas; también hiere al pequeño negocio de calle.

En paralelo, otros medios de transporte tratan de absorber la demanda. El tráfico aéreo concentra ya la mayor parte de las llegadas a la Costa del Sol, aunque el encarecimiento del combustible y el aumento del precio de los billetes añaden una nueva dificultad tanto para los viajeros como para el propio sector turístico.

Seis mil empleos en el aire

La otra gran derivada del corte ferroviario es el empleo. Porque la Semana Santa no solo inaugura la llegada masiva de visitantes: también suele activar la contratación en la provincia. Según las previsiones habituales en una temporada normal, Málaga estaría en condiciones de generar unos 6.000 empleos con el inicio de la campaña fuerte.

Ahora, sin embargo, el escenario ha cambiado. La incertidumbre sobre las comunicaciones, el enfriamiento de las reservas y la prudencia del sector amenazan con dejar en suspenso esa creación de puestos de trabajo. Es decir, a la pérdida directa de actividad se suma otra factura menos visible, pero igual de grave: la no generación de empleo.

En una provincia como Málaga, donde el turismo es uno de los pilares esenciales del crecimiento, esa combinación resulta especialmente preocupante. No solo se deja de ingresar: también se deja de contratar.

“No basta con abrir una vía; hay que restablecer el servicio completo”

El empresariado malagueño no quiere conformarse con una solución a medias. Esa es una de las ideas que más repite José Carlos Escribano. La reapertura de una de las dos vías antes de finales de abril puede suponer un primer paso, sí, pero en ningún caso resolvería el problema en toda su dimensión.

La exigencia es clara: Málaga necesita recuperar cuanto antes el servicio completo, con las dos vías operativas, la frecuencia habitual y los tiempos de viaje previos al incidente. Porque en un mercado turístico ferozmente competitivo, perder conectividad es perder posiciones.

La inquietud, además, se dispara por una razón añadida. La fecha de finales de abril es ya la cuarta que se comunica, según recuerda la Cámara. Esa sucesión de anuncios no cumplidos multiplica la desconfianza del sector y complica todavía más la planificación empresarial.

La factura invisible: imagen y marca

No todo se mide en euros inmediatos. El corte del AVE también golpea la reputación del destino. Málaga, Andalucía y España proyectaban al exterior una imagen de solvencia y modernidad apoyada, entre otras cosas, en una red de alta velocidad que conectaba de manera eficiente grandes nodos turísticos y económicos.

La línea Madrid-Málaga era una de esas cartas de presentación. Su interrupción, y sobre todo la sensación de que la respuesta administrativa no está siendo todo lo ágil que debería, abre una grieta en la imagen de fiabilidad de la Costa del Sol.

Ese daño reputacional preocupa especialmente en el segmento MICE —congresos, incentivos, convenciones y eventos—, donde la infraestructura y la accesibilidad pesan tanto como la oferta hotelera o el clima. Un destino mal conectado deja de ser competitivo aunque mantenga intactos todos sus demás atractivos.

Críticas al Ministerio: “En otros territorios hubo más celeridad”

La Cámara de Comercio evita entrar de lleno en la confrontación política, pero el mensaje lanzado es inequívoco. Escribano desliza que en otros puntos de España, ante incidencias ferroviarias, la reacción ha sido más rápida y más eficaz. Y reclama que esa misma diligencia se aplique también en Andalucía.

El sistema ferroviario depende del Ministerio de Transportes, encabezado por Óscar Puente, y en Málaga crece la sensación de que la respuesta no ha estado a la altura del peso económico y estratégico de la provincia. El reproche no se centra únicamente en la avería o el desprendimiento en sí, sino en la gestión posterior: la falta de certezas, los retrasos acumulados y la ausencia de una solución plena.

Porque, subrayan los empresarios, nadie discute que debe actuarse con todas las garantías técnicas y de seguridad. Pero una cosa es la prudencia y otra muy distinta la sensación de resignación.

Incentivos, promociones y reacción urgente

Ante el frenazo de la demanda, el sector ya contempla incluso la necesidad de activar herramientas extraordinarias para amortiguar el golpe: promociones, ofertas e incentivos que ayuden a reactivar reservas y a mitigar el enfriamiento del mercado.

Es, en el fondo, una doble penalización. Málaga no solo deja de contar con un servicio estratégico; además puede verse obligada a gastar más dinero en promocionarse para compensar el daño provocado por esa pérdida de conectividad.

La conclusión del empresariado malagueño es tan sencilla como contundente: no se puede dejar sola a Málaga cuando se juega una parte esencial de su temporada alta, de su empleo y de su músculo económico.

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