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El exministro, según la información publicada en The Objective, da por prácticamente hecha una condena en su primer gran frente judicial, rechaza pactar con la Fiscalía y prepara una ofensiva ante el Constitucional y el Tribunal de Estrasburgo.

El exministro, según la información publicada en The Objective, da por prácticamente hecha una condena en su primer gran frente judicial, rechaza pactar con la Fiscalía y prepara una ofensiva ante el Constitucional y el Tribunal de Estrasburgo.

Ketty Garat destapa la resignación de Ábalos: asume hasta 15 años de cárcel y ya mira a Europa

El exministro, según la información publicada en The Objective, da por prácticamente hecha una condena en su primer gran frente judicial, rechaza pactar con la Fiscalía y prepara una ofensiva ante el Constitucional y el Tribunal de Estrasburgo.

Luis Sordo
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José Luis Ábalos ya no aparenta esperar un milagro. Según la información publicada por Ketty Garat en The Objective, el exministro socialista asume que su horizonte judicial pasa por una condena severa, con una pena que podría moverse entre los 10 y los 15 años de prisión. Un golpe demoledor para quien fue uno de los hombres más poderosos del sanchismo y hoy se ve atrapado en un viacrucis judicial de enorme calibre.

La noticia no es solo la dureza de la expectativa penal. La noticia es, sobre todo, la resignación. Ábalos habría dejado atrás cualquier esperanza de salida pactada y se prepara para una batalla larga, bronca y con final incierto, primero en España y después, si hace falta, en Europa.

Sin pacto, sin confesión y sin marcha atrás

Ese es el núcleo de la estrategia. Según esta información, el exministro descarta ya cualquier acuerdo con la Fiscalía. Considera que esa vía está cerrada y, por tanto, no admitiría culpabilidad ni reconocería ninguno de los delitos que se le atribuyen. En resumen: ni pacto, ni rectificación, ni colaboración.

La decisión es de máximo riesgo. Sobre todo porque la Fiscalía llegó a poner sobre la mesa una petición cercana a los 24 años de prisión, muy por encima de la horquilla que ahora se maneja en su entorno como posible desenlace. Aun así, Ábalos habría optado por jugárselo todo a la carta de los recursos y de una defensa basada en supuestas vulneraciones de derechos fundamentales.

Del Constitucional a Estrasburgo

La hoja de ruta estaría ya marcada. Primero, el Tribunal Constitucional. Después, si no encuentra amparo en España, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo. Ábalos, por tanto, no estaría pensando en una absolución rápida ni en un alivio inmediato, sino en una guerra de desgaste, larga y costosa, en todas las instancias posibles.

Eso equivale a asumir que el primer golpe puede llegar pronto y que será duro. La idea que se transmite desde su entorno es casi descarnada: la condena se contempla como un escenario prácticamente seguro. Lo que vendrá después será una cadena de recursos con la que intentar ganar tiempo, cuestionar el procedimiento y buscar oxígeno jurídico fuera de España.

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