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Entrevista en Esdiario TV

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Los gestos del juicio del caso Koldo retratan a Ábalos, Koldo y Aldama: “Vergüenza, decepción y seguridad”

El experto en comunicación no verbal, Jorge Santiago, analiza la imagen de los principales protagonistas del caso y concluye que sus rostros, su postura y hasta su ropa dicen mucho más de lo que callan.

Luis Sordo
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El juicio del caso Koldo ha dejado esta semana una de las imágenes políticas más impactantes de los últimos tiempos. José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama, sentados en el banquillo, han vuelto al primer plano en una escena cargada de simbolismo, tensión y mensajes silenciosos.

Porque aunque ninguno de los principales acusados haya hablado en público en estos primeros compases del proceso, sus gestos sí lo han hecho. Y mucho.

Ese ha sido precisamente el eje del análisis realizado en ESdiario TV por el experto en comunicación no verbal Jorge Santiago, que desgranó qué transmiten las miradas, posturas e incluso la indumentaria de los tres protagonistas de la trama.

La imagen de Koldo: cabeza baja y gesto de derrota

Si hay una estampa que ha llamado especialmente la atención es la de Koldo García, cabizbajo, evitando la mirada frontal y con una imagen visiblemente descuidada. Para Santiago, esa actitud proyecta de forma muy clara una mezcla de nerviosismo y vergüenza.

No se trata solo de una cuestión estética. La barba desaliñada, la ropa informal y la postura hundida refuerzan, a juicio del experto, la sensación de derrumbe personal. El mensaje que transmite no es tanto el de alguien combativo como el de una persona sobrepasada por la situación y consciente de la gravedad del momento.

En otras palabras: su cuerpo refleja un evidente malestar y una clara intención de esquivar el foco.

Ábalos, entre la preocupación y la decepción

En el caso de José Luis Ábalos, la percepción es distinta. Su imagen aparece más cuidada, más compuesta, con una apariencia más controlada. Sin embargo, eso no significa tranquilidad.

Según el análisis expuesto en ESdiario TV, el exministro no transmite serenidad, sino más bien contención. Su rostro, su gesto ceñudo y su expresión demacrada dejan ver intranquilidad, desgaste y una sensación de no aceptar del todo lo que está ocurriendo a su alrededor.

Frente a la vergüenza que podría reflejar Koldo, en Ábalos se aprecia más bien decepción. Decepción ante el escenario al que ha llegado todo este proceso, ante las personas que le rodeaban y ante una situación judicial y política que le ha terminado por arrastrar.

Aldama, el más seguro de los tres

Víctor de Aldama, sin embargo, juega otra partida. Su lenguaje corporal fue, según el experto, el más firme y el más sereno de todos los observados en sala.

Mirada al frente, porte erguido y una actitud sin señales visibles de incomodidad extrema. Esa es la imagen que proyectó el empresario, que compareció además con una indumentaria más formal y una apariencia cuidadosamente medida.

El mensaje que lanza es claro: seguridad, aplomo y control de la escena. No significa que su situación sea menor, pero sí que, al menos de puertas afuera, parece decidido a no mostrarse debilitado. A diferencia de Koldo y Ábalos, Aldama da la impresión de querer dominar también el relato visual del juicio.

La ropa también habla

Uno de los aspectos más llamativos del análisis fue precisamente el peso que tiene la imagen física en un momento como este. No solo hablan los ojos o las manos. También habla la ropa.

La diferencia entre la sudadera y el aspecto más abandonado de Koldo frente al look mucho más preparado de Ábalos y, sobre todo, de Aldama, no es menor. En televisión y ante la opinión pública, cada detalle suma.

La indumentaria proyecta preocupación, estrategia, respeto por el acto judicial o, por el contrario, dejadez. Y en un juicio de tanta repercusión mediática, esa puesta en escena acaba influyendo en la percepción del espectador.

Jésica y la imagen más impactante

Otro de los momentos más comentados de la semana fue la aparición de Jésica Rodríguez con peluca, mascarilla y gafas de sol. Una imagen tan llamativa como calculada, que buscaba claramente evitar una fotografía reconocible en sede judicial.

Para Jorge Santiago, esa puesta en escena responde a varios factores: nerviosismo, voluntad de ocultación y deseo de no convertirse en el rostro icónico de una causa que, aunque la salpica, tiene a otros protagonistas principales en el banquillo.

La elección de acudir así no pasó desapercibida, y menos aún por el simbolismo que encierra el uso de la mascarilla en un procedimiento ligado precisamente al escándalo de las mascarillas. Más allá del fondo judicial, la imagen tenía una carga visual evidente.

Lo que el juicio enseña sin necesidad de palabras

En definitiva, el caso Koldo no solo se está librando en los escritos judiciales y en las declaraciones. También en el terreno de la imagen. Y ahí, cada gesto cuenta.

La vergüenza que transmite Koldo, la decepción que se adivina en Ábalos y la seguridad que proyecta Aldama dibujan tres estados de ánimo muy distintos dentro de una misma causa. Tres maneras de sentarse ante el juicio. Tres formas de hablar sin abrir la boca.

Porque, como recordó el experto en ESdiario TV, el cuerpo comunica constantemente. Y a veces, en política y en los tribunales, dice mucho más que cualquier declaración.

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