Marhuenda se suelta la corbata y coge el pincel: sus cuadros ya conquistan despachos y salones
El director de La Razón presenta su faceta más inesperada con Centro, una colección de geometría abstracta que ya tiene compradores y nuevas exposiciones en el horizonte
Francisco Marhuenda, rostro habitual de la televisión, director de La Razón y catedrático universitario, ha decidido mostrar públicamente una faceta mucho menos conocida: la de pintor. Lejos de abandonar el periodismo o la docencia, el periodista compagina ahora sus responsabilidades profesionales con una pasión que, según ha confesado en una entrevista en ESdiario TV, le ha acompañado durante toda su vida: dibujar, experimentar con las formas y construir composiciones basadas en el color y la geometría.
“Todo es compatible. Es cuestión de ordenarme bien, dormir poco y disfrutar haciendo lo que hago”, ha explicado Marhuenda, despejando cualquier duda sobre si su salto al mundo artístico implica una retirada de la primera línea mediática. Nada más lejos de la realidad: el periodista no cambia una vocación por otra, sino que añade una nueva a una trayectoria que él mismo resume con naturalidad. Cuando le preguntan si prefiere ser director, catedrático, periodista o pintor, su respuesta es contundente: “Paco. Soy Paco, ya está”.
Centro, círculos y equilibrio
La nueva aventura artística de Marhuenda tiene nombre propio: Centro. La exposición reúne una selección de obras de abstracción geométrica en las que el círculo ocupa un papel protagonista, ya sea integrado en la composición, flotando sobre el lienzo o apareciendo como figura solitaria. La muestra se presentó esta primavera en Madrid y fue descrita como una selección de sus obras geométricas, realizadas en torno al equilibrio formal y cromático.
Marhuenda explica que el origen de esta pintura está en un hábito que arrastra desde joven. En clase, en reuniones o incluso durante programas de televisión, siempre ha tenido un papel cerca para dibujar mientras escucha. “Me ayuda a concentrarme”, ha relatado. De aquellos trazos espontáneos ha pasado a obras de gran formato, algunas de dos metros por dos metros, trabajadas manualmente y sin apoyarse en cintas para conseguir líneas artificialmente perfectas.
Ahí reside precisamente una de las claves de su propuesta: “la perfección en la imperfección”. Desde lejos, cuenta, la línea puede parecer completamente recta y limpia; al acercarse, el espectador descubre que está hecha a mano, con las pequeñas irregularidades propias de una obra humana.
“Quiero que la gente salga contenta”
Frente a quienes buscan en el arte discursos grandilocuentes o lecturas imposibles, Marhuenda defiende un objetivo mucho más directo: que sus cuadros gusten y transmitan una sensación agradable. “Yo pretendo que la gente salga contenta”, ha asegurado durante la entrevista.
Su pintura juega con el equilibrio de colores, las formas limpias y una composición que pretende resultar armónica. El periodista reconoce, entre risas, que sus propias hijas han bromeado con él al decirle que lo suyo es “pinta y colorea”, aunque ahora son también quienes le piden cuadros para sus casas.
Y es que la obra de Marhuenda ya ha saltado de la exposición a los hogares y lugares de trabajo de sus primeros compradores. El director de La Razón ha contado cómo algunas personas han acudido varias veces antes de decidirse, acompañadas de sus parejas o tomando medidas para comprobar si las piezas encajaban en sus viviendas. Otros compradores ya le han enviado fotografías de sus cuadros instalados en despachos o salas de reuniones.
“Para mí es una pasada que alguien quiera tener un cuadro mío en su casa”, ha reconocido, visiblemente satisfecho con una respuesta del público que, según admite, no esperaba vivir con tanta intensidad.
Obras también para pisos pequeños
La buena acogida de sus pinturas de gran formato ha llevado a Marhuenda a ampliar su producción con obras más pequeñas. Tras escuchar a sus hijas y a personas interesadas en sus cuadros, el periodista ha comenzado a trabajar en piezas de 30 por 30 centímetros, pensadas para quienes quieren tener un original en casa pero no disponen de grandes paredes.
“Prefiero que tengan algo original, que les guste, antes que una litografía”, ha explicado mientras mostraba ante la cámara una de esas nuevas bases sobre las que está trabajando.
Su catálogo, según relató, supera ya ampliamente el centenar de obras y se mueve entre piezas monumentales de dos metros y formatos mucho más accesibles. Un crecimiento que demuestra que esta faceta artística no es un simple pasatiempo ocasional, sino una actividad que Marhuenda afronta con continuidad y ambición.
Nuevas exposiciones tras el estreno madrileño
Tras la primera presentación de Centro, Marhuenda ya prepara nuevos pasos en su recorrido artístico. Durante la entrevista ha anunciado una exposición prevista para septiembre en Sanchinarro y futuros compromisos en Alcobendas y Valencia, además del interés recibido para llevar su obra a Toledo.
El propio periodista admite sentirse “un poco abrumado” por la repercusión, aunque también profundamente agradecido. Incluso la Universidad Carlos III, donde desarrolla su actividad académica, le habría solicitado una de sus obras de gran formato.
Marhuenda no reniega de ninguna de sus vidas. Continúa al frente de su periódico, mantiene la docencia y ahora encuentra en los pinceles otro espacio de libertad personal. “Soy un privilegiado”, resume. Periodista, profesor y pintor, aunque él insista en quedarse solo con una palabra: Paco.