
El Ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska
JUPOL acorrala a Marlaska por la protección a Leire Díez: “Eran policías al servicio de esta persona”
El sindicato policial desmonta el juego de palabras del ministro del Interior y sostiene que la exmilitante socialista tuvo recursos públicos de protección durante al menos dos meses. La clave ya no es si se llamó escolta o contravigilancia, sino por qué se puso a policías a proteger a la fontanera de Ferraz mientras la UCO la investigaba.
Fernando Grande-Marlaska vuelve a quedar contra las cuerdas por el caso Leire Díez. El ministro del Interior negó en el Senado que la conocida como fontanera de Ferraz hubiera tenido escolta policial, pero JUPOL sostiene que el propio Ministerio del Interior reconoció a periodistas que la exmilitante socialista sí contó con protección policial durante al menos dos meses.
La diferencia a la que se agarra Interior es puramente terminológica: no habría sido una escolta clásica, pegada físicamente a Leire Díez, sino un dispositivo de contravigilancia. Pero para el sindicato policial la cuestión es mucho más sencilla: eran policías nacionales, eran recursos públicos y estaban destinados a proteger a una persona vinculada al escándalo de las cloacas socialistas.
El portavoz de JUPOL, Ivón Domínguez, fue tajante en ESdiario TV: “No era una escolta visible, pero eran policías al servicio y a la protección de esta persona”. Una afirmación que deja en muy mal lugar al ministro, que volvió a refugiarse en su ya habitual discurso contra “la mentira, el bulo y la desinformación” mientras su propio departamento habría admitido lo que él intentaba negar.
El tecnicismo que no tapa el escándalo
Marlaska pretende convertir el caso en una batalla semántica: escolta sí, escolta no; protección sí, protección discreta. Pero lo relevante no es el nombre del dispositivo, sino su existencia. Si hubo contravigilancia, hubo agentes destinados a detectar posibles seguimientos, amenazas o vigilancias sobre Leire Díez.
Y ahí aparece la parte más delicada del asunto. Según JUPOL, si esos policías detectaban seguimientos sobre la exmilitante socialista, podían alertarla sin saber que quienes la estaban vigilando podían ser agentes de la UCO en el marco de una investigación judicial. Es decir, una protección decidida desde Interior pudo interferir, aunque fuera de forma involuntaria por parte de los agentes, en una investigación de enorme gravedad.
La pregunta que queda encima de la mesa es demoledora: ¿sabía Marlaska que Leire Díez estaba siendo investigada cuando se le asignó protección policial? Si lo sabía, el escándalo ya no sería sólo político. Si no lo sabía, la explicación tampoco deja en buen lugar al Ministerio del Interior.
JUPOL denuncia una decisión política
Domínguez también apuntó a otro aspecto clave: muchas personas acuden a comisaría asegurando sentirse amenazadas y no reciben escolta ni contravigilancia. Por eso, desde JUPOL consideran que la protección a Leire Díez no respondió a criterios operativos, sino a una decisión política.
El contraste es especialmente sangrante cuando el propio sindicato recuerda la falta de recursos para proteger a víctimas reales, como mujeres amenazadas por violencia de género. Mientras hay dispositivos desbordados y agentes insuficientes, Interior habría destinado policías a proteger a una figura del entorno socialista que hoy está en el centro de una de las mayores tormentas políticas del PSOE.
Marlaska, cada vez más señalado
El caso vuelve a colocar a Marlaska en el foco. No sólo por la protección a Leire Díez, sino por la manera de gestionarlo: negando, matizando y refugiándose en tecnicismos para evitar una explicación clara.
El ministro que debía garantizar la neutralidad de Interior aparece ahora señalado por un sindicato policial que le acusa de haber usado recursos públicos en beneficio de una persona políticamente incómoda para el Gobierno. Y lo más grave: con la sospecha de que esa contravigilancia pudo comprometer el trabajo de la UCO.
Marlaska tiene que dar explicaciones. No basta con negar en el Senado ni con esconderse detrás de la palabra “escolta”. La pregunta es mucho más directa: quién ordenó proteger a Leire Díez, por qué se hizo, con qué informes y si Interior sabía que la fontanera de Ferraz estaba bajo la lupa de los investigadores. Ahí está el verdadero escándalo.