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Imagen de los incendios en El Tiemblo

Imagen de los incendios en El Tiemblo

La UME, los bomberos y los hidroaviones, señalados por un vecino de El Tiemblo: "El pueblo tuvo que salvarse solo"

Marcos Gallego relata en ESdiario TV que tuvo que recorrer más de diez kilómetros con sus caballos sin recibir ayuda y asegura que fueron los propios vecinos, apoyados por empresas madereras, quienes plantaron cara a las llamas

Luis Sordo
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Los graves incendios que han golpeado durante los últimos días a Ávila y otras zonas del centro de España dejan, además de miles de hectáreas arrasadas, un profundo sentimiento de indignación entre algunos de los afectados. Así lo ha relatado Marcos Gallego, vecino de El Tiemblo, en una entrevista concedida a ESdiario TV.

Su resumen de lo ocurrido es demoledor: "Nos hemos sentido abandonados". Según su testimonio, mientras el fuego avanzaba y amenazaba viviendas, explotaciones y animales, fueron principalmente los propios vecinos quienes se organizaron para combatir las llamas.

"Todo el pueblo estaba volcado, pero hemos notado una falta de bomberos, de la UME, de todo", explicó durante la conversación con Luis Sordo.

Diez kilómetros con sus caballos y nadie se detuvo

Marcos Gallego vivió la emergencia junto a sus caballos, a los que tuvo que sacar de la zona de peligro por sus propios medios. El afectado asegura que recorrió más de diez kilómetros por una carretera cortada al tráfico y reservada para vehículos de emergencia. Sin embargo, sostiene que nadie se detuvo a interesarse por su situación.

Solo pasaban coches de la Policía, la Guardia Civil, los bomberos y la UME. En esos diez kilómetros absolutamente nadie se paró a preguntarnos si necesitábamos algo, adónde íbamos o qué hacíamosMarcos Gallego, vecino de El Tiemblo

El vecino quiso diferenciar entre los efectivos desplegados sobre el terreno y quienes daban las órdenes. "Quiero entender que los culpables no son los soldados de la UME, sino quien los dirige", afirmó, aunque criticó la falta de iniciativa que, a su juicio, percibió durante las horas más complicadas.

Las empresas del pueblo sacaron sus máquinas

Frente a la limitada respuesta que asegura haber encontrado, Gallego destaca la movilización espontánea de los habitantes de El Tiemblo. Especialmente importante habría sido la colaboración de las empresas dedicadas al sector de la madera. Según explicó, estas compañías pusieron a disposición de los vecinos sus máquinas, motosierras y herramientas para tratar de frenar el avance de las llamas.

La gran mayoría eran vecinos. Las empresas sacaron sus máquinas y pusieron toda su herramienta a disposición del pueblo. Es con lo que nos hemos apañadoMarcos Gallego, vecino de El Tiemblo

Bomberos atados por las órdenes

El testimonio también apunta a una rígida cadena de mando que habría limitado la capacidad de actuación de algunos profesionales. Gallego relató la conversación que mantuvo con un bombero, quien supuestamente le explicó que solo podía intervenir en viviendas y que actuar en el monte sin autorización podía acarrearle sanciones.

El afectado también aseguró conocer casos de miembros de Protección Civil o brigadistas que habrían sufrido consecuencias por permanecer más tiempo del autorizado trabajando en determinadas zonas. Pese a todo, reconoció que hubo efectivos que decidieron permanecer ayudando incluso ante el riesgo de sufrir sanciones laborales.

"Los aviones no hicieron ni una descarga"

Otra de las denuncias más contundentes del vecino se refiere al despliegue de medios aéreos. Gallego asegura que, en su zona, los aviones no realizaron ninguna descarga, aunque sí actuaron algunos helicópteros. Además, dejó una reflexión especialmente crítica.

El despliegue enorme de siete hidroaviones fue el día que estaban haciendo la entrevista al presidente, curiosamente. El resto, nadaMarcos Gallego, vecino de El Tiemblo

Un duro testimonio en primera persona que refleja la impotencia de quienes tuvieron que enfrentarse a las llamas mientras trataban de proteger sus casas, sus negocios y sus animales. «Se nota mucho cuando alguien trabaja por vocación y cuando no», concluyó Marcos Gallego.

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