20 de junio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Marchena prohíbe ver los vídeos del 1-O en la sala y hunde a las defensas

El abogado de Carme Forcadell, Benet Salellas.

El abogado de Carme Forcadell, Benet Salellas.

Los abogados de los acusados pretendían poner en bucle las mismas imágenes que difundieron tras el falso referéndum para denunciar ante el mundo la "brutalidad" de la Policía española.

Algún abogado de las defensas de los cabecillas del 1-O se quedó este jueves con ganas, probablemente, de hacer vudú a Manuel Marchena.

El presidente del tribunal del juicio del procés desactivó la principal baza de los letrados de los acusados para justificar una supuesta brutalidad policial el día del falso referéndum. En la línea de su principal argumento: la única violencia que hubo en Cataluña esas semanas fue la de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, no la del independentismo. 

Los abogados tenían preparado un arsenal de vídeos con imágenes del 1 de octubre, las mismas que por aquellos días convulsos de 2017 utilizaron para contarle al mundo que la Policía española estaba "apaleando" a la gente. Muchas de ellas, fake news, como se demostró por ejemplo con la mujer que fingió que los agentes le habían roto todos los dedos de una mano.

 

De hecho el miércoles uno de los letrados le mostró a Rajoy un vídeo con la intervención en un colegio. 

Sin embargo, Marchena se vio venir la jugada y, tras hablarlo con los otros seis magistrados del tribunal, antes de la sesión de este jueves decidió que no iba a permitir el visionado de más vídeos sobre la intervención policial del 1-O en la sala. 

Ello descolocó por completo a las defensas, y marcará el devenir del juicio con el paso de los sucesivos testigos. 

 

Lo intentó por la mañana la abogada de Carme Forcadell, Olga Arderiu, durante la declaración de Albano Dante Fachin, exlíder de Podem. La respuesta de Marchena fue que el tribunal había decidido ver los vídeos fuera de la sala, puesto que ponérselos a los testigos no aportaba ningún "valor probatorio". 

Por la tarde volvió a la carga uno de los letrados de Jordi Cuixart, Benet Salellas, que quiso ponerle al exministro del Interior Juan Ignacio Zoido un vídeo grabado en un colegio de Sant Julia de Ramis.

Y el presidente del tribunal le frenó en seco. Reconoció el evidente "valor probatorio" de los vídeos y prometió que él y el resto de los magistrados los verían con sumo interés, pero a renglón seguido añadió que no es "necesario ni pertinente" que lo hagan los testigos. 

Los abogados de las defensas salieron de la sesión indignados. Salellas incluso cursó una protesta ante la sala. Pero Marchena está decidido a mantener su postura: salvo "circunstancias absolutamente excepcionales", no habrá vídeos en la sala. 

Muy probablemente este juicio del procés estaría siendo otro si finalmente Marchena no hubiera renunciado a convertirse en presidente del Tribunal Supremo en protesta por un acuerdo de despacho cocinado por el PSOE y el PP.

La forma del presidente del tribunal de conducir tan complicado juicio oral, atando en corto a los fiscales, a los abogados de Vox, a los de la acusación, a los acusados y a testigos como el mismísimo Mariano Rajoy, le ha hecho ganarse un protagonismo propio. 

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