21 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Garicano (Cs) firma un artículo demoledor que retumba en Moncloa: "Desgobierno"

Luis Garicano, en un acto de Cs junto a Albert Rivera.

Luis Garicano, en un acto de Cs junto a Albert Rivera.

El responsable económico del partido de Albert Rivera hace un paralelismo entre los primeros pasos del nuevo presidente y la gestión de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

Trazando un paralelismo entre el gobierno en minoría de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y los primeros pasos de Pedro Sánchez en el Palacio de La Moncloa, el responsable económico de Ciudadanos, Luis Garicano, firma este martes un artículo en La Vanguardia que deja en muy mal lugar al líder del PSOE.

Y es que Garicano afea a Sánchez que haya ocupado las empresas públicas más estratégicas de la economía española para pagar favores a su propio entorno en el PSOE. "Nuestros partidos tienden a comportarse como verdaderos ejércitos de ocupación cuando llegan al poder sea este nacional, autonómico o municipal, colocando a sus fieles hasta en los cargos más técnicos", denuncia el prestigioso economista.

"En las últimas semanas hemos visto el triste espectáculo de cómo el nuevo presidente del Gobierno ha utilizado empresas públicas de las que dependen miles de familias para recompensar a sus fieles. Un antiguo secretario de organización ha sido nombrado para dirigir los Paradores Nacionales, un referente turístico asimilable a una cadena hotelera de lujo", recuerda Garicano.

"Un exjefe de gabinete dirige hoy una empresa de logística como es Correos. Un miembro de su ejecutiva dirige el instituto demoscópico del Estado. Lo que se aproxima, en un gobierno nacional en minoría y reducido a los gestos, con una ­Administración ideologizada y ocupada por los afines, se puede parecer a la desastrosa gestión en Barcelona de la alcaldesa Ada Colau", lamenta el dirigente del partido naranja.

Y es entonces cuando coloca Garicano a Sánchez frente al espejo de Colau. "Sin capacidad técnica, y con una mayoría limitada, rodeada de afines, pero incapaz de llegar a acuerdos, la alcaldesa decidió adoptar una política de grandes gestos y palabras. La hemos visto en todas las salsas, en todas las polémicas, en todos los teatros. Donde no la hemos visto es haciendo su trabajo: gestionar la ciudad, gobernar", le reprocha.

Y concluye: "El balance es demoledor, para la solvencia presupuestaria, para la política social de la que tanto presume, para la gestión del orden público, que asumió voluntariamente, y, en definitiva, para el futuro de la ciudad. La situación presupuestaria es terrorífica. El descuadre en las cuentas municipales es de tal magnitud que la era de la austeridad en Barcelona está comenzando ahora, justo cuando acaba en el resto de España".

"El talento en la Administración importa. Los gestos vacíos no son sustitutos de las muchas decisiones que tiene que tomar un gobernante. Ojalá el señor Sánchez aprenda estas lecciones que tan costosas le están resultando a los barceloneses", sentencia Garicano.

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