27 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Nadal borda su mejor partido en París después de 100 victorias y 13 títulos

Rafa Nadal acaba de ganar su 13º Roland Garros al derrotar al número 1 del mundo, Noval Djokovic, por 6-0, 6-2 y 7-5, en uno de sus mejores partidos de siempre en París.

Habíamos acaparado provisiones para pasar toda la tarde del domingo frente al televisor. Habíamos comido pronto porque sospechábamos que la merienda nos cogería en plena batalla parisina y que la cena, atragantada o no, sería poco después de concluir el encuentro. Era un Nadal-Djokovic, el 56º de la historia. Y para verlo, como quien entra en un momento, había que guardar silencio y estar concentrado. 

Y ha durado poco más que un suspiro. Rafa Nadal ha jugado su partido más perfecto en París. Y eso son palabras mayores porque en la arena de París nadie, jamás, ha soñado con moverse de la forma en la que lo hace el mejor deportista español de la historia. 

Nadal ha bordado su mejor partido en Roland Garros el día que ha conseguido su victoria número 100 allí (de 102 partidos disputados) y la tarde en la que ha conseguido su 13º título (de 15 participaciones. 

El tenista mallorquín ha barrido a Djokovic con un marcador de auténtico escándalo: 6-0, 6-2 y 7-5. Y eso que los prolegómenos de la final no fueron positivos para Nadal ya que la organización, pese a que no caía una gota y hacía una tarde plácida en París, decidió que el partido se jugara bajo techo. Y eso, en teoría, beneficiaba a Djokovic, que en todo 2020 y hasta hoy solo había perdido un partido, aquel contra Carreño en el que fue expulsado del Open USA

Pero eso fue solo en teoría porque Nadal fue un auténtico vendaval. Cierto es que nadie en el mundo podría haberle ganado esta final al mallorquín. Nadie. Con decir que Djokovic no jugó ni mucho menos mal en el set inicial, ese que concluyó con un histórico rosco en 48 minutos, está todo dicho. El serbio, número 1 del mundo, no sabía por dónde le venía Nadal y, a base de dejadas, intentaba hacer frente a lo imposible. Y el tsunami Nadal le ahogó sin remisión. 

Pese a conseguir 2 juegos en el segundo set, el serbio jugó peor que en la manga inaugural, quizá porque en esta segunda, Nole confirmó que no podría hacer nada para evitar que Nadal ganara su 13º título en París, algo nunca conseguido hasta la fecha y que cualquiera podría apostar que nadie lo logrará en las próximas décadas. ¿Cuántas? Las que ustedes quieran. 

Pero, obviamente, Djokovic es un jugador grandioso y no se podría haber ido de París, donde derrotó en 2015 al intocable Nadal, sin presentar algo de batalla. Y eso fue lo que sucedió en el tercer set. Volvió a ceder un juego a las primeras de cambio, pero tras igualar 3-3, Djokovic soltó su primer grito de la tarde, más de dos horas después de comenzar la final. 

Se llegó a poner por delante el número 1 del mundo, pero una doble falta dejó el set en franquía para Nadal que, con 6-5, solo podía que confirmar su victoria. Y lo hizo. Y todo en menos de 3 horas. Fue breve, pero buenísimo. 

Con este triunfo en París, el 13º de su historia, Rafa Nadal iguala con Roger Federer como los tenistas con más títulos de Grand Slam en sus vitrinas. 20 han ganado ambos. Djokovic, con 17, tendrá que esperar. Y tendrá que ser en otro lugar que no sea París porque París es de Rafa. Para siempre. 

 

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