Traducciones: ¿Por qué el valenciano se parece cada vez más al catalán?

Rubén Trenzano, director general de política lingüística

Rubén Trenzano, director general de política lingüística

Un poco de historia

Internostrum es el sistema de traducción por el que se interesó la CAM (antes de ser comprada por el Sabadell) para introducirse en Cataluña. La investigación corrió a cargo de la Universidad de Alicante. Internostrum era el competidor del Salt, pero con código abierto. Tenía un motor de búsqueda más potente pero peor base de datos y algoritmo. Internostrum amplió a otros idiomas españoles y se convirtió en Apertium. Y sumó a su repertorio el inglés y otras lenguas extranjeras.

El Salt funciona desde 1992. Es un programa desarrollado por El Corte Inglés para la Generalitat. Eran tiempos de Marcela Miró como consellera. En una prueba del Salt tradujeron una orden de la consellera que salió firmado por “Marcel·la Va Mirar”. Así las cosas, no era de extrañar que al principio las notas de prensa de la Generalitat fueran todas en castellano, por si acaso.

Cuando llegó a Conselleria Esteban González Pons se empeñó en impulsar el software gratuito conocido como Lliurex para así ahorrarse las licencias de los programas de Microsoft, y puso el Salt en código abierto. González Pons seguía así los pasos de Brasil, Extremadura, o el Senado, de donde provenía el político valenciano, que implantaron Lliurex.

Por enmedio, una fallida negociación de Francisco Camps con la multinacional para la ubicación de una de sus sedes en Torrevieja. El caso es que Salt no está en Word. Por el Lliurex, y porque la Generalitat no podía invertir en TIC. Pero llegó a haber una versión de Windows 7 que valencianizaba la interfaz.

En las escuelas hoy en día no hay apenas Lliurex, sino Windows y Macs

Proceso de traducción con Salt

Con Salt el proceso de traducción funciona así: si un usuario de cualquier Conselleria tiene un documento en castellano lo sube a un portal de la Generalitat conectado al Salt, se traduce, y se reenvía a un revisor (humano), que lo devuelve al sistema, y de ahí regresa ya listo al usuario. Los revisores retroalimentan la base de datos del Salt, pero la idea era la de ir eliminando la intervención humana.

En un momento dado la Generalitat incorpora al Salt el modelo de lengua de la Acadèmia Valenciana de la Llengua, AVL, que excluye soluciones escritas como “aquest” o “produeix” y prima las genuinas valencianas como “este” o “produïx”. Curiosamente, explica un lingüista, sólo los valencianos que aprenden catalán pronuncian “produeix”, puesto que los catalanoparlantes nativos dicen “produex” y los valencianoparlantes se ciñen al “produïx” de toda la vida.

Cambios de dependencias

Desde siempre, cada Conselleria ha tenido su propia informática. Hasta que en 2011 la Conselleria de Hacienda las asume todas, bloqueando la inversión en sistemas -salvo para mantenimiento- por culpa de la crisis económica, por lo que Salt se queda estancado. De hecho el que llevamos en los teléfonos móviles es un servicio cedido a Las Provincias (Salt 4.0), que no se actualiza desde hace años aunque hay bases de datos hasta 2015.

A partir de 2011, todos los traductores de la Generalitat pasan a depender de la Dirección General de Política Lingüística, y dejan de hacerlo de su Conselleria de origen. Y se convierten -con Salt- en los únicos empleados de la Generalitat con teletrabajo. Así, ya no traducen sólo lo suyo, o lo de su Conselleria de procedencia. Los primeros en experimentar el cambio son los traductores de Educación y los de Cultura, y luego los del resto de la Generalitat. En un tercer paso se pretendía que el sistema Salt con la máquina traduciendo y el gestor revisando fuera de uso generalizado para toda la sociedad.

Más recientemente, con el Consell del Botànic, se decidió que los Técnicos de Promoción Lingüística (los gestores/traductores de los que venimos hablando) no habían de traducir ya más, dedicándose ya por completo a la “Promoción” de la lengua. De hecho el sumario del BOE ya no se traduce, aunque hay una versión diaria disponible en catalán.

Y así, en 2017, la Generalitat concedió todo el proceso de traducción -App para móviles incluida- manteniendo el tradicional nombre de Salt pero simplificando la paleta cromática, a una empresa de Alginet llamada I Més Serveis Lingüístics que trabaja con Apertium, que es -recuerden- la opción lingüística con la que la CAM quiso introducirse en el mercado catalán. 

 

 

 

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