01 de diciembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez escurre los motivos de su censura y utiliza hasta al Papa contra Abascal

Pedro Sánchez durante su discurso.

Pedro Sánchez durante su discurso.

El presidente del Gobierno rehuyó el debate sobre su gestión y trató de llevar al líder de Vox a otra esquina del cuadrilátero: la de la pugna en el centroderecha. Pidió a Casado que vote no

"Usted y yo somos como el agua y el aceite". Se lo dijo Santiago Abascal a Pedro Sánchez al inicio de su réplica y probablemente sea lo único, o de lo poco, en lo que el presidente del Gobierno estará de acuerdo con el líder de Vox

A Sánchez su asesor áulico y jefe de Gabinete, Iván Redondo, le había contado que este debate sería pan comido y tanto se le creyó el socialista que ni se molestó en dejar nada a la improvisación tras escuchar el discurso del "candidato" Abascal. En eso, en lo del "candidato", insistió mucho el presidente a sabiendas del daño que hace a Pablo Casado presentar a Abascal como el líder virtual de la oposición. Aunque sea por un par de días. 

De forma que Sánchez llevó todo tu discurso escrito, como le recriminaría después el líder de Vox. "Ha venido aquí con el discurso hecho. Lo que le preparan a veces no se corresponde con la realidad".

Santiago Abascal durante su discurso.

 

Lo extraño de esta moción de censura que ha llegado en pleno debate sobre un posible toque de queda se resumió en el momento en que Sánchez, el mismo presidente que negó a las víctimas del coronavirus un funeral de Estado y que incluso faltó al que organizó la Conferencia Episcopal -presidido, aquel, por los Reyes- utilizó al Papa Francisco contra Abascal. 

 

Le recomendó que lea su última encíclica, donde habla de "nacionalismos cerrados" y de que "los ricos deben ayudar a los pobres". A lo que el presidente de Vox replicó después: "Veo que está preparando su visita al Papa (Sánchez se ve con él el fin de semana). Solo nos faltaba que el campeón de la eutanasia y el aborto se vistiera de monaguillo a decir 'jesusito de mi vida'".

Motivos para la censura del Ejecutivo dio Vox. Y no pocos. Primero Ignacio Garriga y después el propio Abascal, que diseccionaron la España del Gobierno de coalición y de la pandemia.

 

Pero el presidente del Gobierno no quería que Abascal le encontrara ahí, sino acomodar el debate en otro rincón del cuadrilátero: el de la pugna de "las derechas". Ahí quería llegar y llegó Sánchez, que se dirigió a Pablo Casado para pedirle "formalmente" que vote "no" a la moción de censura y recordarle la foto de Colón.

"El señor candidato Abascal nunca van a tener suficiente. Creen ustedes -el PP- que podrán apaciguarlo, pero siempre les van a pedir más y más les van a llamar 'derechita cobarde'. Le invito a cortar con la ultraderecha y le pido formalmente que vote 'no' en esta moción de censura y que proclame que la derecha española nada tiene que ver con la ultraderecha española. No basta con ponerse de perfil, no basta con abstenerse", le solicitó Sánchez a Casado, en otro ardid de la factoría monclovita.

El presidente del Gobierno prometió que no iba a entrar en las "provocaciones" -así las llamó- del líder de Vox, y de hecho invitó a los portavoces parlamentarios a seguir su ejemplo. Y sin embargo a los pocos minutos estaba recriminándole que en el pasado hubiera tenido una "paguita" en un "chiringuito" de la Comunidad de Madrid. Y reprochándole que añore la "España de Torquemada" y sea "heredero de la ultraderecha". 

"Ni agradecido, ni patriota, ni constitucionalista. ¿En qué creen ustedes?", le preguntó a Abascal

 

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