El normando Beaumont

Antonio Miguel Carmona
Beijing amanece mientras la bruma se abre paso entre los grandes rascacielos de una ciudad que trata de volver de nuevo a liderar el mundo. Aún de noche, acabo de cruzar corriendo uno de los maravillosos parques de China donde me topo con sombras que no son más que personas practicando taiji, el principio generador de todas las cosas.
El día que conocí a Antonio Martín Beaumont noté enseguida que su discurso combinaba con exactitud una inteligencia política singular con una prudente y llamativa empatía. Horas después comenzó una amistad que ha perdurado décadas.
El Aniversario de EsDiario tiene mucho de Antonio Martín, su creador, su padre en casi todos los sentidos. Dirigido por Benjamín López, un periodista brillante y honesto que bien seguro es consciente que coge el testigo de la libertad de prensa.
Soy tan solemne, porque este periódico -que este año cumple veinticinco de existencia-, sufre las arremetidas del estalinismo que trata de limitar la independencia de muchos medios cuya línea editorial no coincide con la suya.
Pero volvamos a mi relato. El día que conocí a Antonio Martín Beaumont, yo me preguntaba qué hace un español con un segundo apellido normando militando en un partido conservador. Él me explicaba sin tapujos su convencimiento social frente al liberalismo atronador transparente al dolor colectivo.
Supe inmediatamente que el normando Beaumont era una buena persona. Y, evitando hacer de este comentario una hagiografía, mentiría si no dijera la verdad de quien es una de las mejores personas que he conocido, un inmejorable padre de familia y un patriota ejemplar.
¿Dónde estaban los que ahora presumen de pureza de sangre progresista y no son más que populistas vulgares?
Presidente de Nuevas Generaciones de Alianza Popular a finales de los setenta, resiste en las tertulias en las que participa lecciones de democracia por parte de estalinistas y apparatchik, sin dejar caer someramente un secreto que muy pocos conocen: el joven Martín fue miembro de la Comisión Organizadora de la manifestación en defensa de la democracia tras el intento del Golpe de Estado de 1981.
¿Dónde estaban los que ahora presumen de pureza de sangre progresista y no son más que populistas vulgares?
Sobresale Beaumont en una profesión invadida por intrusos opináticos (como el tristemente célebre expresidente de Cantabria, el zafio cateto de la España de campanario, Miguel Ángel Revilla, que se atrevió a opinar sobre mi vida profesional en un cargo en el sector energético, tras haber sido diplomado en Energía hace cuarenta años y haber trabajado quince en compañías del sector).
Volvamos a la cuestión. Aún recuerdo aquel audaz proyecto que AMB creó en 1999: El Semanal Digital. Con coraje, osadía y hasta temeridad. Antonio no podía ser de otro equipo más que del Atleti.
Ahora toca que otros lleven la bandera de la libertad de prensa como la ha llevado el normando Beaumont. Con humildad y paciencia, con determinación y honestidad, condiciones que tienen los periodistas que están a la altura de los tiempos en los que viven.
Ya ha amanecido en Beijing. Sus calles están repletas de coches y yo me pregunto qué será de un país, al otro lado del mundo, que se pregunta a sí mismo sobre su existencia y aún duda de su propia libertad. Libertad que ha defendido siempre desde estas páginas el normando Beaumont.