Libertad de prensa y Estado de Derecho: un reto permanente en España

El presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón,
La libertad de prensa es un pilar fundamental de nuestra democracia. En España, esta libertad, amparada por el artículo 20 de la Constitución, ha sido esencial para el desarrollo de un Estado de Derecho sólido durante el último medio siglo, el más próspero de toda nuestra historia.
Los medios de comunicación, en su papel de control de la acción política, han sido y serán fundamentales para España. Por ello, solo cabe aplaudir esta dedicación, como la que ha protagonizado ESDIARIO durante 25 años, un medio al que deseo una larga vida.
Una prensa libre garantiza el derecho de los ciudadanos a estar informados de manera veraz y plural.
Los medios de comunicación ejercen un papel de contrapoder frente a los abusos institucionales, la corrupción y la opacidad. No es casualidad que, en los regímenes autoritarios, los medios libres sean siempre los primeros en ser silenciados o, como poco, señalados.
En España, aunque la libertad de prensa está reconocida en la Carta Magna, su ejercicio enfrenta en ocasiones obstáculos preocupantes. El señalamiento a periodistas críticos o el desprecio a las publicaciones incómodas, tildadas de bulos o de fango, son solo la punta de lanza de una praxis retorcida, unos indicios inquietantes porque surgen de las más altas instancias gubernamentales.
Sin embargo, lo que quizá constituya un mayor ataque al ejercicio periodístico y, por tanto, a la libertad de prensa sea la ausencia de comparecencias públicas, ruedas de prensa y actos con atención a medios en la agenda del presidente de la nación. De forma inaudita, el señor Sánchez estuvo, hasta su aparición forzosa con motivo de los casos de corrupción de sus secretarios de organización, desaparecido de la esfera pública durante más de 40 días.
Esos ataques velados a la prensa afectan directamente al Estado de Derecho. Un sistema democrático de garantías no puede sostenerse si la ciudadanía no tiene acceso a información fiable, sin un Gobierno que atienda a diario a los periodistas y respete, por encima de todo, su necesaria labor. La transparencia gubernamental y la rendición de cuentas dependen de una prensa libre que fiscalice al poder… Sin ese contrapeso, se erosiona la confianza en las instituciones y se abre la puerta a modelos autoritarios.
Por ello, debemos proteger de manera efectiva la libertad de prensa en España. Es necesario reforzar los mecanismos legales que amparen a los periodistas, promover la pluralidad mediática y garantizar condiciones laborales dignas en el sector. Al mismo tiempo, los propios medios deben seguir en su línea actual de compromiso con la ética profesional y la búsqueda de la verdad, por muy incómodo que resulte su trabajo.
Defender la libertad de prensa no es solo proteger la labor de los periodistas; es defender el derecho de todos a vivir en una sociedad informada y democrática. El Estado de Derecho en España depende, en buena medida, de ello.