06 de junio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Calvo y su seguro privado arruinan los eslóganes del PSOE sobre la Sanidad

Pedro Sánchez y Carmen Calvo el miércoles pasado en el Congreso.

Pedro Sánchez y Carmen Calvo el miércoles pasado en el Congreso.

La semana pasada Pablo Iglesias agradecía su trabajo solo a los profesionales de la Sanidad pública; hoy La Moncloa comunica que la vicepresidenta está ingresada en la Clínica Ruber.

El ingreso de Carmen Calvo en una clínica privada por una afección respiratoria, la Ruber de Madrid, ha hecho saltar por los aires el discurso del PSOE y su socio de Gobierno sobre las bondades de la Sanidad pública frente a la malvada Sanidad privada. 

A la espera de conocer el resultado de la prueba del coronavirus que se le ha practicado (la segunda, la primera vez fue tras el positivo de Irene Montero), el Gobierno se ha apresurado a intentar zanjar la polémica.

Y lo ha hecho con el argumento de que la vicepresidenta primera es funcionaria del Estado y por tanto miembro de la Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado (Muface), que tiene convenio con la Ruber. 

Lo que por contra no ha contado La Moncloa es que a todos los funcionarios del Estado se les da la posibilidad de elegir entre la Sanidad pública y la privada (a través de Asisa, DKV, Adeslas...), y el 80% se decanta por esta última. También Calvo, que está en todo su derecho de hacerlo así. 

Por contra, la expresidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre está ingresada con Covid-19 en un hospital público, la Fundación Jiménez Díaz, precisamente ella que a juicio de la izquierda es la viva imagen del supuesto desmantelamiento de la Sanidad pública en la Comunidad de Madrid; que es el mantra repetido por el PSOE y Unidas Podemos para desviar su responsabilidad en esta crisis sanitaria. 

El candidato del PSOE en Madrid en las elecciones del pasado mayo, Ángel Gabilondo, decía hace unos meses: "Nosotros creemos en la sanidad pública y me preocupa que haya en Madrid tantas personas con tarjeta médica privada, porque me parece sintomático". 

Lo de Pablo Iglesias es aún más drástico. El jueves pasado dio una rueda de prensa en La Moncloa en la que reiteró su agradecimiento "a los profesionales de la Sanidad pública" pero de los de la privada no dijo una sola palabra. Nada. 

 

En el acuerdo de Gobierno suscrito entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, ambos socios se comprometían a revisar "la Ley 15/1997, de habilitación de nuevas formas de gestión del Sistema Nacional de Salud y el conjunto de los mecanismos normativos que abren la puerta a privatizaciones del sistema".

Si se confirma que la vicepresidenta está contagiada, será la tercera ministra en estarlo tras las de Igualdad y Política Territorial.

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