20 de marzo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Podemos entra en pánico: broncas internas, vacío de poder y derrumbe electoral

Pablo Iglesias, en un acto con semblante serio.

Pablo Iglesias, en un acto con semblante serio.

Mientras Pablo Iglesias e Irene Montero han dado un paso atrás por motivos personales, el partido morado encara un año con triple cita electoral en su más delicado momento.

"Todos los astros se han alineado contra nosotros, lo de Pablo e Irene, Sánchez en La Moncloa y nuestras batallas internas...". Esta reflexión de un diputado de Podemos resume fielmente el estado de ánimo de los principales dirigentes del partido morado, obligado a la vuelta de las vacaciones a poner en marcha su maquinaria de cara a la triple cita electoral -autonómicas, municipales y europeas- de mayo próximo.

El barómetro de julio del CIS -pero más aún las tendencias y los sondeos que ha facilitado en el último año Carolina Bescansa- sentencian a Podemos. Es una marca deteriorada, con claro síntomas de desgaste y sin un proyecto seductor para España. Aquello de combatir a la casta se acabó cuando Iglesias y los suyos llegaron al Congreso y al Senado y a los principales ayuntamientos españoles.

El CIS ofrece un aviso demoledor. En abril, y ya en modo descendente, Podemos obtuvo un 19,6% de intención de voto. Ahora, se ha reducido hasta el 15,6%. Un desplome irrefrenable. 

En la Secretaría de Organización que dirige Pablo Echenique se resta importancia a la caída y se atribuye a causas coyunturales. Pero la mayoría de sus dirigentes no comparten esta tesis y ve razones de peso: la polémica por el chalet millonario de Iglesias, las batallas internas en Andalucía, Cataluña o Madrid, la falta de un discurso político atractivo -más allá de la equidistancia catalana o la ofensiva contra el Rey- y el rédito que el PSOE ha logrado extraer de su llegada a La Moncloa.

 

¿El abrazo de oso? Sánchez e Iglesias celebran el triunfo de la moción de censura del PSOE.

 

En el Congreso no se oculta la preocupación en la bancada morada por la ausencia política-que se prevé larga en el caso de su portavoz- de Pablo Iglesias e Irene Montero. Y todos saben que el parto prematuro va a obligar a la pareja a dedicar mucho tiempo a sus mellizos.

A este vacío de poder en un partido con un hiperliderazgo tan marcado se une la incapacidad del número dos, Pablo Echenique, para llevar las riendas de la organización. Echenique se ha visto impotente para frenar a la líder morada en Andalucía, Teresa Rodríguez, en su apuesta por esconder la marca Podemos en su lista electoral para las andaluzas.

Y en Madrid, afronta un ultimatum de su alcaldesa, Manuela Carmena. Solamente concurrirá si no hay primarias, si puede purgar a sus concejales rebeldes y hacer un equipo y una marca a su medida.

Y para remate, la presencia de Sánchez en La Moncloa y el poder incompable del BOE. Además, el líder del PSOE ha dado un marcado giro a la izquierda con su apuesta feminista, su política migratoria, el deshielo en Cataluña y la subida de impuestos y nuevas tasas a la banca y las multinacionales.

Todo ello made in Podemos. Y como reconocen en el partido morado: "Entre el original y la copia, el votante siempre elige el original".

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