03 de diciembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Torra intenta reventar el pacto de PSOE y ERC: éstas son sus verdaderas razones

La reunión entre los dos grandes partidos soberanistas acaba mal y pone de los nervios a Pedro Sánchez, pero todo tiene explicación y es la siguiente.

Quim Torra lo ha dejado claro: lo que pacten PSOE y ERC no le vincula. Y por tanto, tampoco a la Generalitat ni a Puigdemont, auténtico muñidor de la guerra que le enfrenta con Junqueras por la hegemonía del soberanismo, alimentada por un Pedro Sánchez que necesita desesperadamente su respaldo.

¿Pero por qué Torra no secunda un acuerdo que, según los republicanos y sin desmentido alguno del PSOE, crearía una mesa de negociación de igual a igual entre Moncloa y la Generalitat e incluso incluiría una especie de referéndum privativo de los catalanes?

Ésa es la pregunta. Pero de entrada, los hechos y las pruebas que demuestran esa aparente paradoja, escenificadas este mismo jueves en una reunión frustrante para ellos, con un mensaje claro a su propio vicepresidente, el republicano Pere Aragonès: el acuerdo entre ERC y el PSOE de establecer una mesa de negociación entre gobiernos para buscar una solución al conflicto en Cataluña "no tiene el visto bueno del Govern ni lo asume como tal".

 

Fuentes de la Presidencia de la Generalitat han explicado que Torra ha pedido explicaciones a Aragonès sobre el pacto y ha defendido que "no se puede negociar nada con el Gobierno español al margen de los acuerdos del Govern". 

Por su parte, Aragonès le ha pedido al presidente defender juntos la autodeterminación en esta mesa de negociación con el Estado que los republicanos han acordado con el PSOE para desencallar la investidura de Pedro Sánchez. Pero todo parece embarrado, para pavor de Sánchez.

¿Cómo afectará a Sánchez?

Hay una explicación, y es muy clara: las Elecciones Catalanas, que se esperan para el año ya en vigor, serán ante todo una guerra entre las dos caras del soberanismo. A ERC le interesa vender que ha logrado la "paz" y, al mismo tiempo, los mayores avances nunca vistos para lograr la independencia.

Pero a Puigdemont le importa, sobre todo, capitalizar el descontento con los acuerdos intermedios, que a su juicio representa ERC; o hacerlos inviables para que su gran rival no se cobre el éxito en las urnas. ¿Cómo afectará esto a la investidura? Lo normal es que no la condicione. Pero que a partir de ese momento, el duelo fraticida se multiplique como nunca.

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